Santos Jorna: «Educación»

La educación es un derecho humano, reconocido como tal en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de Naciones Unidas, un derecho fundamental reconocido en nuestra Constitución y más recientemente un objetivo de desarrollo sostenible de la comunidad internacional.

En nuestro país han sido ya varias las leyes, que, desde la Constitución Española de 1978, han tratado de desarrollar, regular los principales aspectos normativos de este derecho fundamental, algunas con mayor consenso que otras. La que hoy se tramita en el Parlamento español, se hace con uno de los mayores consensos entre grupos parlamentarios, la última durante el mandato del PP, sin consenso alguno, solo apoyado por el partido del Gobierno, que impuso su mayoría absoluta sin contemplaciones. Por  cierto esa última ley auspiciada por el PP, que ha supuesto recortes de más de 9200 millones en los presupuestos de educación, aumento del número de alumnos por clase, recortes en becas, recortes en profesores, subida de tasas universitarias, menor número de ramas en los institutos esa  LOMCE del entonces ministros de educación Wert fue una ley de partido único, retrógrada e ideológica que iba contra el consenso internacional en torno a la educación del siglo XXI: educación inclusiva, equitativa y competencial (que aporta capacidades y no solo saberes o materias).

Nadie quiso la LOMCE, solo el PP. Provocó la primera huelga general unitaria de toda la enseñanza pública en democracia. Provocó el rechazo del 87,6% del profesorado

La ley que este año 2020 ha comenzado a tramitarse en las Cortes Españolas, la LOMLOE supone un salto enorme hacia un modelo educativo más contemporáneo, avanzado, equitativo e inclusivo haciendo efectivo el derecho a una educación de calidad para todos. Se inscribe en los objetivos de la Agenda 2030 y del Espacio Educativo Europeo que permita a todos los jóvenes beneficiarse de la mejor educación y formación orientada a encontrar empleo en toda Europa. Es la primera ley educativa en incluir los derechos de la infancia y de las personas con discapacidad como principios rectores del sistema educativo. Ordena el currículo de forma más coherente e integrada y elimina los estándares de aprendizaje y la jerarquía entre materias que tanto hizo multiplicar los libros de texto. Facilita más autonomía curricular e innovadora de los centros que podrán trabajar por ámbitos interdisciplinares y no sólo por asignaturas.  La Educación Infantil tendrá pleno carácter educativo. Será completa de 0 a 6 años. Refuerza la acción tutorial y la prevención del acoso para mejorar el bienestar escolar. Se añade una cuarta modalidad “General” en Bachillerato para ampliar las opciones del alumnado.  Introduce contenidos más contemporáneos como el aprendizaje digital, la educación en valores cívicos, educación emocional y afectivo-sexual, la educación para el desarrollo sostenible y la ciudadanía global. Impulsa la organización modular de la FP y los cursos de especialización o masters en FP, creando la figura de “profesores especialistas” que dará entrada a profesionales de los distintos sectores productivos. Crea un instituto de desarrollo curricular para que, en cooperación con las CC. AA, el currículo y las metodologías se actualicen constantemente con criterios expertos.

LA IGUALDAD DE OPORTUNIDADES: NO MÁS BRECHAS EDUCATIVAS

La educación de calidad no admite brechas de equidad y la LOMLOE blinda la igualdad de oportunidades. Los resultados escolares no dependen solo del esfuerzo del alumnado, también del esfuerzo de los poderes públicos en compensar las desventajas de origen para así nivelar oportunidades. Es algo que nunca hacen los gobiernos de derechas por su idea selectiva y elitista de la educación, dejando a los más vulnerables y alumnos con dificultades en callejones sin salida. La excelencia y eficacia del sistema no puede entenderse sin reforzar la equidad. Los alumnos de ESO que repiten curso cada año son 510.000 con un coste de 3.340 millones de euros. Además, el 58% de los repetidores alcanzan o superan un nivel 2 en PISA (aprobado), todo un desajuste con los criterios de evaluación escolar que deben ser revisados. Con la nueva ley la decisión de repetir será colegiada y la evaluación más integrada y no aislada por asignaturas, sino por objetivos competenciales y de capacidad.  La LOMLOE desarrolla un modelo inclusivo, de altas expectativas y sin itinerarios segregadores. Introduce más apoyos personalizados para aumentar los resultados y reducir el abuso de hacer repetir que conducen a la desmotivación y al abandono temprano. Refuerza las garantías de gratuidad y el incremento de plazas en la red de titularidad pública.  Mejora la transición entre Primaria y ESO con planes individuales para el alumnado con dificultades.  Impulsa una perspectiva transversal de coeducación e igualdad de género en todas las etapas, promocionando las STEAM y la orientación profesional con perspectiva de género.  Solo se permitirá repetir dos veces en toda la enseñanza obligatoria. Se anteponen las medidas paliativas y de apoyo antes que la repetición, con recursos y medidas diversificadas.  Garantiza la equidad digital para ampliar oportunidades.  Acaba con la segregación entre centros y equilibra la matrícula entre públicos y concertados.  Presta una atención especial a la igualdad de oportunidades en la escuela rural.  Al finalizar la ESO, se dará un certificado de competencias alcanzadas a todos los alumnos, y un consejo orientador para proseguir su formación.  El Bachillerato será progresivo y flexible, podrá realizarse en tres cursos. Se personaliza en función de los distintos ritmos y necesidades del alumnado, sin suponer un menor nivel como dice la derecha.  Elimina las reválidas de final de etapa que condicionaban la titulación en la LOMCE.

LOS PRIVILEGIOS NO SON DERECHOS

Con este proyecto de Ley no desaparece la educación especial, no desaparece el español, no se coartan las libertades, salvo que como la derecha de nuestro país se quiera confundir derechos o libertades con privilegios Y estos, los privilegios, sí que trata de ir suprimiendo esta nueva norma. Los muchos privilegios que aun persisten en un sistema educativo como el nuestro, donde algunos han querido fundamentar sus empresas, sobre los que muchos han querido ver dinero, negocio de manera prioritaria, en lugar de valores, principios, ética.

Por eso se han rebelado todas las derechas de nuestro país, las políticas, las económicas y las sociológicas, porque el proyecto de ley apuesta de manera decidida por la educación pública en lugar de la privada o concertada, por cierto, para que a nadie se le olvide en Irlanda, Finlandia, Alemania, Portugal o Francia la enseñanza estatal está entre el 85% y el 100%. en España solo el 68%, y somos los subcampeones europeos en concertada, solo detrás del Bélgica.

Un derecho no puede nunca confundirse con un privilegio, y mucho menos que ese privilegio sea pagado con el dinero de todos. El estado debe garantizar los derechos, aquellos ciudadanos que quieran, pueden y deben pagarse sus preferencias, en este caso estudiar en centros privados. Pero eso sí el Estado debe garantizar que donde hay dinero publico debe de haber igualdad, tolerancia, solidaridad, inclusión. La educación clasista, racista o sexista es incompatible con la salvaguarda del derecho humano a la educación que todo Estado debe proteger y garantizar.

No deja de ser una paradoja que muchos pretendan ser liberales, pero con el dinero del estado, o que quieran exclusividad o clasismo a costa de las clases más desfavorecidas. La educación privada no es un derecho, como tampoco lo es la sanidad privada. No tiene el Estado la obligación de pagarle el colegio o el hospital privado a nadie. El estado si tiene la obligación de garantizar una educación y una sanidad pública para todos y de calidad.  Muchos gobiernos de derecha en el Estado y en Comunidades Autónomas han querido dañar esa educación pública, desprestigiarla, durante años, para favorecer a los centros privados o concertados.

Hoy la nueva ley pretende desarrollar medidas contra la segregación escolar, una batería de medidas encaminadas a corregir la distribución del alumnado desfavorecido entre las redes públicas y concertada, que ahora se matricula mayoritariamente de manera desproporcionada en la primera. Pretende la igualdad entre hombres y mujeres, impulsar escuelas sostenibles, colegios más participativos con mayores competencias para el consejo escolar.

Pero está claro que participar en el diseño de este derecho humano que es la educación de manera más democrática e igualitaria, a algunos no les parezca lo más acertado, a aquellos que son herederos de los que entendían que solo podían estudiar los hijos de los poderosos, o que solo podían ir a la universidad aquellos a los que el destino les tenía reservado por misterio divino una plaza en la facultad del clasismo y la supremacía de renta.

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