¿Por qué y quiénes apuntan contra el PSOE como si la realidad transformadora del socialismo español nunca hubiera existido? A continuación una reflexión al respecto. 
Es interesante, cuando no, risible, el cúmulo de cuenta chistes que ha decidido hacer del Socialismo una materia equiparable a lo esotérico y demoníaco. Como si este país se hubiese despertado de la Edad Media por rebelión espontánea y no por gobiernos transformadores, como si en este país los hospitales los hubiera construido Peter Pan y la Sanidad Pública Universal hubiese venido dentro del frasco de Cola Cao.
Critican al PSOE, los que se conforman con adelantar elecciones y su intención de voto “histórica”, los que junto a Aznar contribuyeron a la “liberación del yugo felipista” y concibieron la fantástica Ley de Suelo que ahora critican mientras colocaban en la prensa “pagadora” lo que después, tristemente, lamentarían.
Es divertido ver cómo critican al Socialismo aquellos que perdieron las primarias y en busca de un espacio “nominativo” fundaron un partido que reniega de la violencia de género y sus trágicas denuncias; como si no hubiese sido un gobierno Socialista el que puso a la mujer en el primer plano de todas las decisiones de este país.
Critican al PSOE por las “recetas liberales” y los confundidos del mercado, pero olvidan quiénes llevaron a la Universidad a los hijos e hijas de la España perseguida y analfabeta. “Alguien lo tenía que hacer”, dicen, ¡pero fueron los socialistas! Olvidan que se dejó de morir en las carreteras porque fueron los socialistas los que cambiaron las rutas de la muerte por el pavimento y las autovías que llegaron al último rincón de este país. Olvidan que los socialistas llevaron el agua donde había charcos, los alcantarillados donde había disentería, la luz donde había velas. ¡Y esto fue ayer!
Critican al Socialismo porque no nos renovamos y, como dijo Juan Carlos Rodríguez Ibarra, lo hacen personajes en la flor de la vida y de la pubertad como Rosa Diez y Cayo Lara. Criticarán al Socialismo porque quien encabece la renovación, que la habrá “y será millones”, salió en la foto con Rubalcaba, como si hubiesen sido ellos los que acabaron con el terrorismo y no el mejor Ministro de la historia de este país.
Critican al PSOE como si fueran sus muertos y no los nuestros, “los que alumbran el camino”, tal y como cantaba Silvio Rodríguez. Critican al Socialismo porque hemos potenciado el derecho a decidir de las mujeres, de tu hija, de la mía, porque hemos creado una red de protección de nuestros mayores, porque hemos sentido en la nuca el yugo del fascismo “democrático” y aún así hemos podido construir un país moderno, equitativo. La Memoria Histórica no es un manual que se vende en IKEA, sino un compromiso socialista para romper con la ignominia del pasado, recordarlo, condenarlo y extirparlo para siempre y con justicia, de la historia no ya nuestra, sino mundial. Porque el franquismo y su genocidio nos avergüenza a todos los demócratas.
Critican al Socialismo porque dicen que gastamos el dinero público. ¿Debíamos ahorrar en nombre de Bankia o empujar a los ciudadanos hacia el conocimiento y la Europa del Siglo XXI? ¿Debíamos truncar la evolución social en nombre de las élites de siempre? ¿Creéis de verdad que sin el Socialismo, España habría escupido su pasado de injusticia por un futuro en donde la igualdad quiere ser combativa y abortada por los nietos del franquismo? ¿No os dais cuenta que la derecha aspira a derrumbar todo lo construido por el PSOE, esos a los que vosotros equiparáis con el “todos son iguales”, visión interesada desde partidos reciclados en la búsqueda del poder y nada más? ¿De verdad se puede ser tan ruin en el análisis?
Claro que nos hemos equivocado y también contradicho. Claro que nos olvidamos de echar a la Conferencia Episcopal de las escuelas pero, fuimos los socialistas quienes empezamos la marcha contra ellos y tocamos sus intereses: ¿o contra qué gobiernos se manifestó la Iglesia? Sí, contra los que trajeron a la sociedad la Ley del Divorcio, una Ley del Aborto en donde la mujer decide, la Ley de Matrimonio igualitario, Educación para la Ciudadanía…porque, en definitiva, hemos amenazado su ya no eterno mandato divino.
Aún nos queda trabajo y lo haremos. Debemos ser la voz de la gente siempre, debemos ser de izquierdas en toda y cada una de nuestras decisiones. Debemos dejar de sostener las tradiciones que embrutecen y proyectar las costumbres que dignifican. Debemos ser cultura y no palio, debemos ser laicos y no ambiguos, debemos ser nosotros mismos y no adaptarnos a nada que nos contradiga en nombre de las coyunturas.
Ya lo sabemos, pero no por ello vamos a seguir aceptando la moda de “apunten al PSOE”, “son todos iguales”. Pues mirad: nosotros no nos aliamos con la derecha para tirar abajo un gobierno que cambió este país, ni somos nosotros los que facilitamos, desde la indignación puntual, que la gente no vote y el PP tenga la mayoría que tiene con menos votos que nunca. Sí, nosotros cometimos errores, pero fueron otros los que entregaron el Estado a la derecha. ¿Para cuándo su autocrítica?














