Guillermo Fernández Vara no será un Presidente más. Será el Presidente de la gente. Será simplente, Guillermo. 
«y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.»
Antonio Machado, «Retrato»
El 1 de Julio de 2015, Extremadura lo recordará como el día en el que su dignidad ocupa, de nuevo, el primer plano. La elección, por mayoría absoluta de la Asamblea, de Guillermo Fernández Vara, es la elección no de un cargo, sino de un hombre consciente de la fuga del tiempo y de la imperiosa necesidad de articular, ya mismo, soluciones que necesita la gente, que la gente lleva necesitando desde hace años. Guillermo lo sabe y está decidido a corregir el fracaso de la política porque cuando se deja de oír a las personas, la política deja de tener sentido.
El error es parte inalterable de la acción, pero la conducta es la posición ética ante cada situación que plantea la vida, lo cotidiano, la cercanía y la sensibilidad de quienes están allí para gobernar con toda la humanidad que requiere haber sido electo para servir y transformar la realidad.
Guillermo es un hombre bueno, en el buen sentido de la palabra bueno. Guillermo es honesto, pero sobre todas las cosas, es un hombre comprometido con su tiempo y con los dramas de la gente.
Guillermo no busca el foco ni la banalidad de su posicionamiento. Guillermo tiene la credibilidad de los hombres que han actuado siempre con la verdad por delante. No hay un solo extremeño o extremeña que dude de la honorabilidad de Guillermo.
En estos tiempos de vacuidades y cosmética, no es un dato menor que un representante público, electo con un 42 por ciento de los votos –casi 20 puntos encima de la media española-, sea querido y creído por sus paisanos. Allí radica su honor y el peso de su mandato. No defraudar y apuntar hacia el sufrimiento humano y paliarlo con medidas que rescaten a la gente.
Se escuchará hasta el hartazgo de las redundancias y aliteraciones permanentes la palabra “gente”. No será demagogia sino la razón de ser de Guillermo y su gobierno, un gobierno producto del deseo de cambio y de diálogo de la sociedad extremeña. Por tanto, desde ahora, en épocas de dificultades y focos personalistas, Guillermo, sí, simplemente Guillermo, se presenta ante la sociedad para cambiar utopías por realidades, imposibles por posibles y sufrimientos por esperanzas. Es tu Presidente.














