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Historia de Juventudes Socialistas de España

Juventudes Socialistas de España

Fundación
En realidad, no fueron las pésimas condiciones laborales del siglo XIX las que plantearon la necesidad de una organización autónoma de la juventud obrera, sino el antimilitarismo. La necesidad de organizarse para luchar contra el poder militar que originaron ciertos estados imperialistas que pujaban por controlar los mercados. Esto obligó a los jóvenes a dar la voz de alerta a principios del siglo XX, ya que ellos serían los primeros afectados entre las luchas de las burguesías nacionales. Además, se utilizaban los ejércitos para la reducción de huelgas y conflictos laborales.
La primera persona que planteó una organización de jóvenes socialistas fue Tomás Meabe, que desde su incorporación al socialismo vasco arremetió duramente contra el militarismo español, sintiendo por ello la peor represión estatal. Meabe estaba convencido de la importancia de la organización de la juventud socialista para hacer extensivas sus ideas. En las elecciones municipales de 1903, los jóvenes bilbaínos se lanzaron con gran entusiasmo al trabajo, y serían inmediatamente seguidos por los jóvenes de otras localidades vascas y del resto del Estado.
Dado el desarrollo que las juventudes socialistas iban adquiriendo, su actividad exigía una coordinación, por lo que se iniciaba un proyecto de Federación que tomaría forma en abril de 1906, en el I Congreso de la Federación Nacional de Juventudes Socialistas (FNJSE). En realidad, no existía un verdadero programa de reivindicación juvenil, pero se erigía sobre la ética del "ascetismo antialcohólico, anticlerical y antitaurino". Meabe se vio obligo a emigrar al extranjero por causa de la represión estatal contra estas ideas, y en su ausencia faltaba un programa y capacidad teórica para desarrollarlo.
En cuanto su ingreso en el PSOE, el propio Pablo Iglesias compartía la opinión de los socialistas veteranos, que no veían con buenos ojos una agrupación juvenil socialista independiente. Los veteranos permanecían algo recelosos en cuanto a Juventudes Socialistas, aunque no llegaron a extremos de otros países, donde se prohibieron las asociaciones juveniles. En cualquier caso, en el VII Congreso del PSOE, en 1905, Juventudes Socialistas ingresó en el PSOE. Debido a esto, Juventudes celebró un Congreso en 1906 en donde se aprobaron los estatutos, y la decisión del ingreso en el partido.


Primeras campañas de Juventudes

En 1907 nace Renovación, un boletín semestral de Juventudes, que por aquel entonces arremetía contra la guerra de Marruecos por su carácter antimilitarista. En la lucha contra la guerra llevaban como estandarte la consigna "o todos o ninguno", que se trataba de evitar su participación en el conflicto, ya que los capitalistas mostraban claramente que utilizaban a los jóvenes obreros como instrumento de defensa de sus intereses en los conflictos bélicos.
A pesar del bajo número de militantes, y la falta de apoyo, asumían campañas como la del servicio militar obligatorio, o desarrollaban otras actividades dentro del ámbito cultural y formativo del futuro de los jóvenes. En el año 1910, Juventudes llegó a luchar tanto en contra de la guerra, que muchos jóvenes fueron encarcelados. Más adelante crearon grupos de salud y cultura, programaron excursiones, hicieron mítines, participaron en la campaña de recogida de firmas contra la guerra iniciada por el PSOE, y crecieron estableciéndose por todo el país.
Seguidamente, en 1917, el PSOE y UGT llegaron a la conclusión de que era necesaria una huelga general que intentara conseguir un régimen democrático con la convocatoria de elecciones a Cortes. El movimiento fracasó dando como resultado muchos obreros muertos y el Comité de Huelga detenido y condenado a cadena perpetua, pero quedaba clara la potencia del proletariado español. En cuanto a Juventudes Socialistas, aceptaron la dirección del Comité de Huelga. A la cabeza del movimiento estaba el presidente de la Federación de Juventudes Socialistas de España, que unos meses después se convertiría en el primer afiliado a JSE que llegaba a ser diputado.


Escisión y reorganización

Debido a la constitución de una nueva internacional obrera, la III Internacional, en 1919, la clase obrera mundial, y por supuesto, la española, entra en un debate sobre la reorganización internacional del socialismo. Constituida esta III Internacional, el PSOE convoca un congreso extraordinario para tratar sobre la organización internacional del proletariado, acordando seguir la II Internacional. En cambio, Juventudes Socialistas en su V Congreso decidieron la incorporación de la Federación a la nueva internacional dirigida por Lenin. Esto llevó a un inevitable enfrentamiento entre las dos partes del PSOE, y en el siguiente Congreso Extraordinario de Juventudes en 1921, los jóvenes deciden integrarse en el recién creado Partido Comunista Obrero Español (los separados del PSOE) para realizar la Federación de Juventudes Comunistas.
El PSOE, a pesar del duro golpe que supuso la escisión en el ámbito juvenil, se lanzó a la reorganización. El partido designó un Comité Provisional que comenzó a editar de nuevo Renovación, y convocó en 1925 una Conferencia Nacional de Delegados de las Juventudes Socialistas para "legalizar" los nombramientos del Comité Provisional. Los acuerdos adoptados en aquella conferencia no demuestran ni un solo posicionamiento político, y sólo hay acuerdos relacionados con la formación: cursos, edición de folletos, o la realización de una campaña pacifista. Durante la dictadura de Primo de Rivera, Juventudes no estableció claramente su posicionamiento político, quizás por la actitud no conflictiva del PSOE y UGT, pero comenzaron a esbozar un programa reivindicativo juvenil en el Congreso de 1929, que quedaría muy bien definido en el Congreso de 1932.


La República
La República comienza el 14 de Abril de 1931, y en los dos años anteriores a su proclamación, las Juventudes Socialistas tendrán un espectacular desarrollo. Con el triunfo republicano-socialista en las elecciones municipales que trajeron la república, las organizaciones socialistas aparecían como la primera fuerza de la clase obrera española. Juventudes Socialistas pasaron de 1.500 militantes en 1929, a 12.000 en 1932. El Congreso de 1932 establecería definitivamente la Organización, recogiendo toda una serie de resoluciones, un programa de actuación reivindicativa, y un análisis serio de la situación política y la crisis económica.
Pero las Juventudes no sólo se dotaron de un instrumento ideológico y teórico, sino que además, en 1932 se aprobó la constitución de las "Milicias Socialistas", que jugarían un papel importante tanto en los sucesos de 1934 como en los batallones de la guerra.
La crisis económica mundial que siguió a la depresión de 1929 hacía surgir fascismos como los de Italia y Alemania, además de un progresivo empobrecimiento de los obreros y un peligro latente de un conflicto armado mundial por la necesidad que tenía la burguesía mundial para construir un nuevo sistema de mercados con el que salieran de la crisis económica. Juventudes volvía hacia su antimilitarismo con el sentido revolucionario que tuvieron en sus orígenes. Por otro lado, el PSOE había comenzado una nueva etapa en la que la colaboración con elementos burgueses republicanos llevaría al socialismo a posicionamientos dispares que perfilarían las tres tendencias que lo dividieron poco antes de la nueva dictadura.
En este sentido, los jóvenes se inclinaron por una posición marcadamente revolucionaria representada por Largo Caballero en el XIII Congreso del PSOE, celebrado meses después del juvenil. Esta posición se trataba de asumir el nuevo régimen republicano por su ámbito progresista, pero estando dispuestos a renunciar a él en el momento en que fuera un obstáculo para el avance del proletariado. Tras una serie de violentos sucesos de Casas Viejas o Castiblanco, se impondría la radicalización juvenil y la inclinación de JSE a posturas revolucionarias e insurreccionales.


Hacia la unidad del socialismo juvenil
En 1933, la derecha pasó a ser una minoría muy numerosa, y a pesar de las presiones para impedir que Gil Robles llegase a la presidencia por su carácter derechista más reaccionario, no pudieron evitarlo. La llegada de Hitler al poder y la sangrienta represión de los obreros en Viena, acabaron de dar la voz de alerta, por lo que se celebró el V Congreso de Juventudes Socialistas en 1934, que estaría marcado por la radicalización.
El "momento insurreccional" llegaría con los sucesos de 1934, y su detonante fue la inclusión en el Gobierno de ministros de la CEDA. La revolución se consolidó solamente en Asturias, en donde los trabajadores se hicieron con el poder, y durante varios días sostuvieron una comuna socialista. En el resto del Estado, la revolución fracasó debido a la falta de decisión de la dirección del movimiento y la desunión entre el lenguaje revolucionario y la práctica.
Este fracaso abrió un periodo de reflexión que llevaría a la Organización a variar sustancialmente sus planteamientos. Debido a los miles de militantes obreros presos y a la labor destructora del bienio negro, se volvieron a plantear una alianza con los burgueses de izquierdas, que los jóvenes socialistas, a pesar de su supuesta claridad teórica, no supieron encaminar. A finales de 1935, se planteó la debilidad orgánica de las organizaciones juveniles comunistas y se propuso un viraje en la línea política, consistente en ir hacia la unidad con las organizaciones juveniles socialistas y convertir la nueva organización en un organismo de masas.
En 1936, el Frente Popular lograría un rotundo éxito en las elecciones generales. Millares de presos abandonarían las cárceles tras la promulgación de la amnistía. La guerra sería otro argumento importante para la unidad. Los jóvenes se alejaron entonces de los grandes debates políticos y se vieron obligados a luchar contra el fascismo, facilitando el proceso unificador entre las juventudes socialistas y comunistas. En mayo se firmó un pacto de unificación, preparando congresos provinciales de unificación, que se celebrarían a lo largo del año. La Comisión Ejecutiva del PSOE, en 1938, ante el deterioro de la situación política juvenil, intentó imponer criterios de homogeneidad entre los jóvenes socialistas a través de un secretario juvenil del que se hizo cargo el propio secretario general del PSOE.
El último episodio de la guerra civil constituiría un triste remate final a los esfuerzos juveniles. Las Juventudes Socialistas Unificadas defenderían con las armas el gobierno de Negrín.


La clandestinidad

Al finalizar la Guerra Civil, por un lado, las Juventudes Socialistas Unificadas fueron cayendo a lo largo de la guerra en la órbita política, por otro lado, grupos de jóvenes socialistas descontentos con la dirección de JSU pero aplacados por las condiciones delicadas de la guerra, se reúnen en Madrid en 1938 y designan una "Comisión de Jóvenes Socialistas" dentro de las JSU. Finalmente, en 1939, se reúnen en Madrid jóvenes procedentes de varias Federaciones Provinciales de Juventudes Socialistas "que se habían organizado de forma espontánea como tales y como rechazo a JSU", y consideran anulado el pacto de unidad que les unía a los jóvenes comunistas, quedando sujetos a la disciplina del PSOE.
El comienzo de la guerra dio al traste con los primeros intentos de agrupamiento y reorganización. Las condiciones de vida de los exiliados fueron dificilísimas y tuvieron que pasar varios años para que se iniciaran nuevos intentos de reorganización. Al término de la Segunda Guerra Mundial se constituyó la Federación de Juventudes Socialistas en Francia, en 1945. La reorganización en el interior fue más dura debido a las persecuciones y exterminio de todos los militantes de izquierdas que no pudieron salir de España. Los primeros contactos organizativos se dieron en las distintas cárceles y campos de concentración, y en realidad fueron jóvenes socialistas los que asumieron la gran tarea de agrupar, reconstruir y mantener viva la llama de la organización socialista en nuestro país (PSOE, UGT, JSE, etc).
Entre estos compañeros pueden citarse: Sócrates Gómez, Mario Fernández, Federico Fernández, Francisco del Toro, Ramón Hernández Delgado, Francisco Domingo, etc. Ellos y muchos miles más, desde la cárcel o en las precarias condiciones de "libertad" lucharon por reagrupar a los socialistas y por manifestar la voz de éstos frente a la represión del régimen franquista. Así, clandestinamente, se editaron manifiestos y el periódico Renovación, que salía irregularmente, pero que mantenía constante la presencia de los jóvenes socialistas en la oposición al fascismo.
En las mismas cárceles llegaron a confeccionarse periódicos manuscritos que circulaban de mano en mano y que agrupaban y organizaban a los miles de socialistas encarcelados.
Las Juventudes Socialistas, en el periodo de exilio, mantendrán un fuerte vínculo en torno a la política del PSOE y la UGT, por ello se apoyó en la "política de alianzas" del PSOE la creación de organismos paralelos para los jóvenes. Y así, en el II Congreso de las Juventudes en 1946, se propuso la creación de una "Alianza Democrática de la Juventud Española". Juventudes Socialistas de limitó a realizar actividades de tipo formativo y cultural principalmente, así como mítines y campañas de propaganda y de ayuda a los militantes del interior de España.
Entre los años 50 y 60 se produce un paulatino relevo en Juventudes Socialistas incorporándose los hijos de los exiliados, a los que se unen los jóvenes de la emigración económica produciendo el resurgir organizativo y político de las Juventudes Socialistas en el exterior. En el III Congreso de JS celebrado en 1967 la Comisión Ejecutiva presentó un estudio según el cual el 30% de nuestros afiliados eran emigrados políticos, mientras que el 70% eran emigrados económicos, el 25% eran mujeres, el 69% afiliados a la UGT, el 29% afiliados al PSOE y el 30% pertenecen al sindicato del país.
En el IV Congreso de 1970 se confirmará la implantación y desarrollo de la organización en el interior de España. Las reuniones de la Comisión Ejecutiva se realizan en el interior o, en las ocasiones de peligro, en la frontera. Se decidió celebrar el V Congreso en 1972, pero este proyecto se vio frustrado por las detenciones de los compañeros de la CE de Vizcaya. Por ello se decide celebrar el V Congreso en Francia, en 1973, eligiendo como sede el mismísimo París. En este V Congreso se produce la radicalización política de las Juventudes Socialistas de España. Por otra parte, el PSOE también intentaba pasar la Dirección mayoritariamente al interior para posibilitar el desarrollo de la organización bajo directrices nuevas más cercanas a las necesidades reales del país y de la lucha contra el franquismo. La radicalización política de Juventudes fue acompañada de una mayor organización en frentes de lucha como fábricas, universidades, etc.


La transición y la Constitución de 1978

A partir de la muerte de Franco, Juventudes Socialistas, presentes en la combate anti-franquista fueron partícipes en las luchas para instaurar un régimen democrático en España. Las tensiones desde el inicio de la transición y el fortalecimiento del PSOE son marco de la expansión de Juventudes hasta la celebración de su XIII Congreso. Éste fue testigo de la unificación y supone el esfuerzo por adecuar a las JS a una estrategia marcada por la realización de una política específicamente juvenil, desde la reivindicación democrática como organización autónoma. El referente político de JS fue la Carta Constitucional de la Juventud, en la que se recogían las reivindicaciones juveniles que se pretendían incorporar a la Constitución.
En 1979 se celebra el XIV Congreso Federal de las Juventudes Socialistas, donde se elige al Secretario General y la organización aparece definida como político-social. La falta de capacidad para vertebrar un movimiento juvenil a lo largo de todo aquel tiempo, las insuficiencias a la hora de afrontar los problemas propiamente juveniles, la propia interiorización y reducción de los marcos de acción política a que se ve sometida la Organización, conducen a las J.S. a un progresivo debilitamiento.
Concebido como un cambio radical frente al estancamiento experimentado en aquel período, el Congreso Extraordinario celebrado los días 21 y 22 de febrero del 81 suponen un extraordinario catalizador de las voluntades que recorren el conjunto de la organización.
En la resolución política aprobada en su curso, que tiene como específicos destinatarios "A los que no se resignan", reivindica un nuevo espacio político para la actividad de las J.S. y establece los ejes que habían de constituir el marco de actuación de los jóvenes socialistas fijados a través de la lucha por la paz, por la tolerancia y contra la violencia, la lucha por la solidaridad, también la lucha por cambiar la vida, todo ello acompañado de un programa de movilización social en aquellos ámbitos en los que se expresan las reivindicaciones, necesidades y anhelos de los jóvenes.
Posteriormente, su propia andadura es el registro de su crecimiento y robustecimiento, de la capacidad de ofrecer alternativas puntuales a las reivindicaciones juveniles, de sintonizar con la voluntad de cambio que progresivamente va emergiendo, de hacer política desde las propias actitudes de los jóvenes.


El triunfo socialista

En la campaña Electoral que culminó con las Elecciones Generales del 28 de octubre de 1982 las JS desarrollaron una Campaña electoral autónoma solicitando el voto para el PSOE. En enero de 1983 se realizó el XV Congreso Federal de la Organización, en lo que fue de reválida de aquello que un día comenzara en el Congreso Extraordinario, al tiempo que se buscaba la proyección de la política de las J.S. en la estrategia por el cambio diseñada por los socialistas; luego, la historia se confunde con el presente.

 

 

Historia de Juventudes Socialistas de Cáceres

Juventudes Socialistas de Cáceres

 

Orígenes de las Agrupaciones Socialistas de Cáceres.
Los primeros momentos del socialismo en la capital de la provincia podemos situarlo a comienzos de siglo, que paulatinamente iría extendiendo su organización al resto de localidades siguiendo esquemas similares. Si bien desde principios del siglo habían ido surgiendo las primeras entidades en forma de sindicatos y sociedades de resistencia, fueron los grupos políticos y en especial en nuestro caso el Partido Socialista Obrero Español el que intentó transformar la estructura clasista de la sociedad mediante el control del poder político.
Pero antes de surgir el PSOE local los obreros cacereños se aglutinaron en torno al Centro Obrero de Cáceres, que logró convertirse en canalizador de las protestas de la clase trabajadora. Nació, a partir de aquellos oficios con cierto carácter artesanal, un año clave, 1913, patrocinado por el Doctor Salgado. A continuación nació "El Socialista Extremeño", primera muestra de prensa obrera en Cáceres y antecedente de "Unión y Trabajo", que se consolidó como el órgano periodístico de la Agrupación Socialista Local. Un caso similar lo tendremos en Plasencia con el periódico “Avance”.

Un aspecto relevante fue su gran preocupación cultural junto a una importante actividad social a través de conferencias, mítines, manifestaciones... Durante la segunda década del siglo XX los primitivos Centros Obreros terminaron convirtiéndose en las denominadas Casas del Pueblo y los dirigentes más comprometidos con el socialismo fueron los que ocuparon los cargos de responsabilidad. La Casa del Pueblo de Cáceres presentó en el Gobierno Civil de la provincia sus Reglamentos el 7 de marzo de 1913 y quedó formalmente constituida el día 13 del mismo mes, sus presidentes fueron en aquellos años: Antonio Canales González, José Criado, Felipe González, Narciso Maderal , Pablo Valiente Paredes y ya durante la Segunda República, Jacinto Cabrera Hurtado, teniendo una gran afiliación ( 2.500 socios en 1935).
Paralelamente se fundó la Federación Local Obrera de Cáceres con el objetivo de agrupar a todos los obreros manuales e intelectuales y la lucha por mejorar las condiciones materiales y morales. Sus reglamentos datan del 25 de enero de 1923 y en ellos constaba que era una agrupación afecta a la Unión General de Trabajadores, su presidente en 1931 era Jacinto Cabrera Hurtado. Con anterioridad consta en el Registro del Gobierno Civil, con fecha 25 de agosto de 1919 la presentación de Reglamentos de la Federación Provincial Obrera.
Desde principios de siglo y paulatinamente, en las contiendas electorales, sobre todo en las municipales, se fue produciendo el acrecentamiento de votos de las candidaturas socialistas, frente a sus principales rivales los monárquicos.

En un primer momento, el Centro Obrero quiso permanecer ajeno a la lucha política, pero el deterioro de la vida política nacional, así como las oportunidades que presentaba la vida local hicieron que cambiara de táctica, realizando las protestas desde dentro del sistema, participando en las elecciones municipales candidaturas socialistas (en 1917 consiguieron salir elegidos por Cáceres capital 4 concejales obreros, entre los que nos encontramos ya con Antonio Canales). A medida que este fenómeno se desarrolla se consiguió ir ganando terreno a las candidaturas monárquicas que eran las que tradicionalmente venían controlando todos los resortes del poder.
Durante las dos primeras décadas del siglo XX las reivindicaciones de las asociaciones obreras, así como sus actividades, habían sido vistas como hechos muy positivos y aplaudidos por el resto de las clases sociales, siendo en muchas ocasiones apoyados. Sin embargo, a partir de que los centros obreros decidiesen inmiscuirse en la política, empezando por la municipal, serían mirados con recelo y progresivamente irían pasando a ser objetivo de sus ataques, hasta llegar a asumir la categoría de antagónicos y con ello perderían toda la comprensión que hasta ahora habían gozado.

Tras estos primeros éxitos obtenidos, las candidaturas obreras se aventuraron en las pugnas por las actas de diputado, sobresaliendo la disputada en 1919 por Pablo Valiente Paredes, un obrero socialista, que perdió por escaso margen ante Juan Vitorica. Al año siguiente otra vez Vitorica venció, en esta ocasión frente a Antonio Canales y por tan solo 219 votos de diferencia. Una muestra del ascenso de la Casa del Pueblo de Cáceres en las elecciones fueron los resultados de las municipales de 1920, donde se produjo un empate entre la candidatura obrera y la coalición monárquica (liberales y conservadores). Tras el paréntesis que supuso la Dictadura de Primo de Rivera, el 1 de mayo de 1930 se rompió el silencio socialista con un mitin en la Casa del Pueblo.
Con 57 afiliados se fundó la Agrupación socialista de Cáceres, quedando constituida y presentando sus reglamentos el 30 de abril de 1918. En su ideario no nos vamos a detener pues va a seguir el marcado por el partido a nivel nacional, pero si podemos comentar algunos detalles como el hecho de que va a sufrir en los próximos años grandes fluctuaciones en su militancia, pasando por ejemplo de tener 180 militantes en mayo de 1933 a 53 en 1936 ( hay que tener en cuenta las condiciones políticas del momento, la revolución de octubre de 1934, la clausura de muchas Casas del Pueblo y Agrupaciones socialistas....), la cuota semanal era en un principio de 0,10 pesetas a la semana, sus principales actividades se centraban en la propaganda y su domicilio social era el mismo de la Casa del Pueblo donde convivía con otras agrupaciones obreras. El presidente en 1926 era Antonio Canales González y daremos una muestra de su Junta Directiva (2-4-1933): Presidente: Antonio Canales González. Vicepresidente: Jacinto Herrero Hurtado. Secretario: Juan Guillén. Tesorero: Adolfo de la Peña. Vocal: Antonio Martín.
Con la proclamación de la Segunda República el socialismo local adquirió un relevante papel protagonista, no hay que olvidar que produjo un claro triunfo en las elecciones municipales que aupó a la alcaldía al socialista Antonio Canales, donde se mantuvo durante todo el período republicano excepto el lapsus que supuso su dimisión con motivo de los acontecimientos de octubre de 1934 y la política de represión hacia todo el movimiento obrero que realizó el gobierno radical-cedista.

 

Historia de las Juventudes Socialistas de Cáceres.

El origen de las Juventudes Socialistas de Cáceres, se sitúa en 1931 presentando sus Reglamentos el 5 de junio de 1931, quedando constituidas 4 días después, bajo la presidencia de Luis Romero Solano y que contaron con 48 afiliados en 1933. Fueron la cantera de las Agrupaciones Socialistas y muchos de sus líderes formados e instruidos en las escuelas socialistas ( como las celebradas en verano para sus dirigentes) llegaron a convertirse en afamados políticos ( es el caso de Luis Romero Solano, uno de nuestros diputados más conocidos). Políticamente eran muy activo centrando su actuación en temas culturales, en la educación y en la acción política. En el caso de Cáceres su presidente se posicionó en el ala caballerista del partido frente a la postura más moderada de Antonio Canales, siendo curiosas las discusiones y disensiones entre las dos tendencias recogidas entre otros lugares en el órgano de la Casa del Pueblo “Unión y Trabajo” o en las Actas de la Ejecutiva del Partido, finalmente se impuso la corriente más radical. Las Juventudes socialistas se caracterizaron durante los años republicanos por su dinamismo, llevaron la iniciativa en huelgas y en movilizaciones callejeras y a través de jornadas de orientación ideológica buscaron conducir a la juventud cacereña al campo socialista. En diciembre de 1933 se creó la Federación provincial de Juventudes Socialistas de Cáceres.

Con respecto a la provincia de Cáceres tenemos datos de afiliación de Agrupaciones locales a lo largo de todo el periodo republicano, además de algunos datos globales, pero siempre moviéndose dentro de la escasez de afiliados. Por ejemplo, según los datos de la Memoria del PSOE de 1932, las 33 Agrupaciones Socialistas existentes en la provincia de Cáceres con fecha de 30 de junio de 1932 se contarían con un total de 1.596 afiliados, mientras que en distintos plebiscitos internos del partido en 1936 (elección de presidente del PSOE, elección de vacantes de la Comisión Ejecutiva o en la Propuesta para la celebración de un Congreso Extraordinario del PSOE) tenemos datos de tan solo 22 agrupaciones. Por lo tanto se trataba de índices de afiliación sensiblemente inferiores a los anteriores.

 

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