
Historia de Juventudes Socialistas
de España
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Fundación
En realidad, no fueron las pésimas condiciones laborales del siglo XIX
las que plantearon la necesidad de una organización autónoma
de la juventud obrera, sino el antimilitarismo. La necesidad de organizarse
para luchar contra el poder militar que originaron ciertos estados imperialistas
que pujaban por controlar los mercados. Esto obligó a los jóvenes
a dar la voz de alerta a principios del siglo XX, ya que ellos serían
los primeros afectados entre las luchas de las burguesías nacionales.
Además, se utilizaban los ejércitos para la reducción
de huelgas y conflictos laborales.
La primera persona que planteó una organización de jóvenes
socialistas fue Tomás Meabe, que desde su incorporación al socialismo
vasco arremetió duramente contra el militarismo español, sintiendo
por ello la peor represión estatal. Meabe estaba convencido de la importancia
de la organización de la juventud socialista para hacer extensivas sus
ideas. En las elecciones municipales de 1903, los jóvenes bilbaínos
se lanzaron con gran entusiasmo al trabajo, y serían inmediatamente
seguidos por los jóvenes de otras localidades vascas y del resto del
Estado.
Dado el desarrollo que las juventudes socialistas iban adquiriendo, su actividad
exigía una coordinación, por lo que se iniciaba un proyecto de
Federación que tomaría forma en abril de 1906, en el I Congreso
de la Federación Nacional de Juventudes Socialistas (FNJSE). En realidad,
no existía un verdadero programa de reivindicación juvenil, pero
se erigía sobre la ética del "ascetismo antialcohólico,
anticlerical y antitaurino". Meabe se vio obligo a emigrar al extranjero
por causa de la represión estatal contra estas ideas, y en su ausencia
faltaba un programa y capacidad teórica para desarrollarlo.
En cuanto su ingreso en el PSOE, el propio Pablo Iglesias compartía
la opinión de los socialistas veteranos, que no veían con buenos
ojos una agrupación juvenil socialista independiente. Los veteranos
permanecían algo recelosos en cuanto a Juventudes Socialistas, aunque
no llegaron a extremos de otros países, donde se prohibieron las asociaciones
juveniles. En cualquier caso, en el VII Congreso del PSOE, en 1905, Juventudes
Socialistas ingresó en el PSOE. Debido a esto, Juventudes celebró un
Congreso en 1906 en donde se aprobaron los estatutos, y la decisión
del ingreso en el partido.
Primeras campañas de Juventudes
En 1907 nace Renovación, un boletín semestral de Juventudes,
que por aquel entonces arremetía contra la guerra de Marruecos por su
carácter antimilitarista. En la lucha contra la guerra llevaban como
estandarte la consigna "o todos o ninguno", que se trataba de evitar
su participación en el conflicto, ya que los capitalistas mostraban
claramente que utilizaban a los jóvenes obreros como instrumento de
defensa de sus intereses en los conflictos bélicos.
A pesar del bajo número de militantes, y la falta de apoyo, asumían
campañas como la del servicio militar obligatorio, o desarrollaban otras
actividades dentro del ámbito cultural y formativo del futuro de los
jóvenes. En el año 1910, Juventudes llegó a luchar tanto
en contra de la guerra, que muchos jóvenes fueron encarcelados. Más
adelante crearon grupos de salud y cultura, programaron excursiones, hicieron
mítines, participaron en la campaña de recogida de firmas contra
la guerra iniciada por el PSOE, y crecieron estableciéndose por todo
el país.
Seguidamente, en 1917, el PSOE y UGT llegaron a la conclusión de que
era necesaria una huelga general que intentara conseguir un régimen
democrático con la convocatoria de elecciones a Cortes. El movimiento
fracasó dando como resultado muchos obreros muertos y el Comité de
Huelga detenido y condenado a cadena perpetua, pero quedaba clara la potencia
del proletariado español. En cuanto a Juventudes Socialistas, aceptaron
la dirección del Comité de Huelga. A la cabeza del movimiento
estaba el presidente de la Federación de Juventudes Socialistas de España,
que unos meses después se convertiría en el primer afiliado a
JSE que llegaba a ser diputado.
Escisión y reorganización
Debido a la constitución de una nueva internacional obrera, la III Internacional,
en 1919, la clase obrera mundial, y por supuesto, la española, entra
en un debate sobre la reorganización internacional del socialismo. Constituida
esta III Internacional, el PSOE convoca un congreso extraordinario para tratar
sobre la organización internacional del proletariado, acordando seguir
la II Internacional. En cambio, Juventudes Socialistas en su V Congreso decidieron
la incorporación de la Federación a la nueva internacional dirigida
por Lenin. Esto llevó a un inevitable enfrentamiento entre las dos partes
del PSOE, y en el siguiente Congreso Extraordinario de Juventudes en 1921,
los jóvenes deciden integrarse en el recién creado Partido Comunista
Obrero Español (los separados del PSOE) para realizar la Federación
de Juventudes Comunistas.
El PSOE, a pesar del duro golpe que supuso la escisión en el ámbito
juvenil, se lanzó a la reorganización. El partido designó un
Comité Provisional que comenzó a editar de nuevo Renovación,
y convocó en 1925 una Conferencia Nacional de Delegados de las Juventudes
Socialistas para "legalizar" los nombramientos del Comité Provisional.
Los acuerdos adoptados en aquella conferencia no demuestran ni un solo posicionamiento
político, y sólo hay acuerdos relacionados con la formación:
cursos, edición de folletos, o la realización de una campaña
pacifista. Durante la dictadura de Primo de Rivera, Juventudes no estableció claramente
su posicionamiento político, quizás por la actitud no conflictiva
del PSOE y UGT, pero comenzaron a esbozar un programa reivindicativo juvenil
en el Congreso de 1929, que quedaría muy bien definido en el Congreso
de 1932.
La República
La República comienza el 14 de Abril de 1931, y en los dos años
anteriores a su proclamación, las Juventudes Socialistas tendrán
un espectacular desarrollo. Con el triunfo republicano-socialista en las elecciones
municipales que trajeron la república, las organizaciones socialistas
aparecían como la primera fuerza de la clase obrera española.
Juventudes Socialistas pasaron de 1.500 militantes en 1929, a 12.000 en 1932.
El Congreso de 1932 establecería definitivamente la Organización,
recogiendo toda una serie de resoluciones, un programa de actuación
reivindicativa, y un análisis serio de la situación política
y la crisis económica.
Pero las Juventudes no sólo se dotaron de un instrumento ideológico
y teórico, sino que además, en 1932 se aprobó la constitución
de las "Milicias Socialistas", que jugarían un papel importante
tanto en los sucesos de 1934 como en los batallones de la guerra.
La crisis económica mundial que siguió a la depresión
de 1929 hacía surgir fascismos como los de Italia y Alemania, además
de un progresivo empobrecimiento de los obreros y un peligro latente de un
conflicto armado mundial por la necesidad que tenía la burguesía
mundial para construir un nuevo sistema de mercados con el que salieran de
la crisis económica. Juventudes volvía hacia su antimilitarismo
con el sentido revolucionario que tuvieron en sus orígenes. Por otro
lado, el PSOE había comenzado una nueva etapa en la que la colaboración
con elementos burgueses republicanos llevaría al socialismo a posicionamientos
dispares que perfilarían las tres tendencias que lo dividieron poco
antes de la nueva dictadura.
En este sentido, los jóvenes se inclinaron por una posición marcadamente
revolucionaria representada por Largo Caballero en el XIII Congreso del PSOE,
celebrado meses después del juvenil. Esta posición se trataba
de asumir el nuevo régimen republicano por su ámbito progresista,
pero estando dispuestos a renunciar a él en el momento en que fuera
un obstáculo para el avance del proletariado. Tras una serie de violentos
sucesos de Casas Viejas o Castiblanco, se impondría la radicalización
juvenil y la inclinación de JSE a posturas revolucionarias e insurreccionales.
Hacia la unidad del socialismo juvenil
En 1933, la derecha pasó a ser una minoría muy numerosa, y a
pesar de las presiones para impedir que Gil Robles llegase a la presidencia
por su carácter derechista más reaccionario, no pudieron evitarlo.
La llegada de Hitler al poder y la sangrienta represión de los obreros
en Viena, acabaron de dar la voz de alerta, por lo que se celebró el
V Congreso de Juventudes Socialistas en 1934, que estaría marcado por
la radicalización.
El "momento insurreccional" llegaría con los sucesos de 1934,
y su detonante fue la inclusión en el Gobierno de ministros de la CEDA.
La revolución se consolidó solamente en Asturias, en donde los
trabajadores se hicieron con el poder, y durante varios días sostuvieron
una comuna socialista. En el resto del Estado, la revolución fracasó debido
a la falta de decisión de la dirección del movimiento y la desunión
entre el lenguaje revolucionario y la práctica.
Este fracaso abrió un periodo de reflexión que llevaría
a la Organización a variar sustancialmente sus planteamientos. Debido
a los miles de militantes obreros presos y a la labor destructora del bienio
negro, se volvieron a plantear una alianza con los burgueses de izquierdas,
que los jóvenes socialistas, a pesar de su supuesta claridad teórica,
no supieron encaminar. A finales de 1935, se planteó la debilidad orgánica
de las organizaciones juveniles comunistas y se propuso un viraje en la línea
política, consistente en ir hacia la unidad con las organizaciones juveniles
socialistas y convertir la nueva organización en un organismo de masas.
En 1936, el Frente Popular lograría un rotundo éxito en las elecciones
generales. Millares de presos abandonarían las cárceles tras
la promulgación de la amnistía. La guerra sería otro argumento
importante para la unidad. Los jóvenes se alejaron entonces de los grandes
debates políticos y se vieron obligados a luchar contra el fascismo,
facilitando el proceso unificador entre las juventudes socialistas y comunistas.
En mayo se firmó un pacto de unificación, preparando congresos
provinciales de unificación, que se celebrarían a lo largo del
año. La Comisión Ejecutiva del PSOE, en 1938, ante el deterioro
de la situación política juvenil, intentó imponer criterios
de homogeneidad entre los jóvenes socialistas a través de un
secretario juvenil del que se hizo cargo el propio secretario general del PSOE.
El último episodio de la guerra civil constituiría un triste
remate final a los esfuerzos juveniles. Las Juventudes Socialistas Unificadas
defenderían con las armas el gobierno de Negrín.
La clandestinidad
Al finalizar la Guerra Civil, por un lado, las Juventudes Socialistas Unificadas
fueron cayendo a lo largo de la guerra en la órbita política,
por otro lado, grupos de jóvenes socialistas descontentos con la dirección
de JSU pero aplacados por las condiciones delicadas de la guerra, se reúnen
en Madrid en 1938 y designan una "Comisión de Jóvenes Socialistas" dentro
de las JSU. Finalmente, en 1939, se reúnen en Madrid jóvenes
procedentes de varias Federaciones Provinciales de Juventudes Socialistas "que
se habían organizado de forma espontánea como tales y como rechazo
a JSU", y consideran anulado el pacto de unidad que les unía a
los jóvenes comunistas, quedando sujetos a la disciplina del PSOE.
El comienzo de la guerra dio al traste con los primeros intentos de agrupamiento
y reorganización. Las condiciones de vida de los exiliados fueron dificilísimas
y tuvieron que pasar varios años para que se iniciaran nuevos intentos
de reorganización. Al término de la Segunda Guerra Mundial se
constituyó la Federación de Juventudes Socialistas en Francia,
en 1945. La reorganización en el interior fue más dura debido
a las persecuciones y exterminio de todos los militantes de izquierdas que
no pudieron salir de España. Los primeros contactos organizativos se
dieron en las distintas cárceles y campos de concentración, y
en realidad fueron jóvenes socialistas los que asumieron la gran tarea
de agrupar, reconstruir y mantener viva la llama de la organización
socialista en nuestro país (PSOE, UGT, JSE, etc).
Entre estos compañeros pueden citarse: Sócrates Gómez,
Mario Fernández, Federico Fernández, Francisco del Toro, Ramón
Hernández Delgado, Francisco Domingo, etc. Ellos y muchos miles más,
desde la cárcel o en las precarias condiciones de "libertad" lucharon
por reagrupar a los socialistas y por manifestar la voz de éstos frente
a la represión del régimen franquista. Así, clandestinamente,
se editaron manifiestos y el periódico Renovación, que salía
irregularmente, pero que mantenía constante la presencia de los jóvenes
socialistas en la oposición al fascismo.
En las mismas cárceles llegaron a confeccionarse periódicos manuscritos
que circulaban de mano en mano y que agrupaban y organizaban a los miles de
socialistas encarcelados.
Las Juventudes Socialistas, en el periodo de exilio, mantendrán un fuerte
vínculo en torno a la política del PSOE y la UGT, por ello se
apoyó en la "política de alianzas" del PSOE la creación
de organismos paralelos para los jóvenes. Y así, en el II Congreso
de las Juventudes en 1946, se propuso la creación de una "Alianza
Democrática de la Juventud Española". Juventudes Socialistas
de limitó a realizar actividades de tipo formativo y cultural principalmente,
así como mítines y campañas de propaganda y de ayuda a
los militantes del interior de España.
Entre los años 50 y 60 se produce un paulatino relevo en Juventudes
Socialistas incorporándose los hijos de los exiliados, a los que se
unen los jóvenes de la emigración económica produciendo
el resurgir organizativo y político de las Juventudes Socialistas en
el exterior. En el III Congreso de JS celebrado en 1967 la Comisión
Ejecutiva presentó un estudio según el cual el 30% de nuestros
afiliados eran emigrados políticos, mientras que el 70% eran emigrados
económicos, el 25% eran mujeres, el 69% afiliados a la UGT, el 29% afiliados
al PSOE y el 30% pertenecen al sindicato del país.
En el IV Congreso de 1970 se confirmará la implantación y desarrollo
de la organización en el interior de España. Las reuniones de
la Comisión Ejecutiva se realizan en el interior o, en las ocasiones
de peligro, en la frontera. Se decidió celebrar el V Congreso en 1972,
pero este proyecto se vio frustrado por las detenciones de los compañeros
de la CE de Vizcaya. Por ello se decide celebrar el V Congreso en Francia,
en 1973, eligiendo como sede el mismísimo París. En este V Congreso
se produce la radicalización política de las Juventudes Socialistas
de España. Por otra parte, el PSOE también intentaba pasar la
Dirección mayoritariamente al interior para posibilitar el desarrollo
de la organización bajo directrices nuevas más cercanas a las
necesidades reales del país y de la lucha contra el franquismo. La radicalización
política de Juventudes fue acompañada de una mayor organización
en frentes de lucha como fábricas, universidades, etc.
La transición y la Constitución de 1978
A partir de la muerte de Franco, Juventudes Socialistas, presentes en la combate
anti-franquista fueron partícipes en las luchas para instaurar un régimen
democrático en España. Las tensiones desde el inicio de la transición
y el fortalecimiento del PSOE son marco de la expansión de Juventudes
hasta la celebración de su XIII Congreso. Éste fue testigo de
la unificación y supone el esfuerzo por adecuar a las JS a una estrategia
marcada por la realización de una política específicamente
juvenil, desde la reivindicación democrática como organización
autónoma. El referente político de JS fue la Carta Constitucional
de la Juventud, en la que se recogían las reivindicaciones juveniles
que se pretendían incorporar a la Constitución.
En 1979 se celebra el XIV Congreso Federal de las Juventudes Socialistas, donde
se elige al Secretario General y la organización aparece definida como
político-social. La falta de capacidad para vertebrar un movimiento
juvenil a lo largo de todo aquel tiempo, las insuficiencias a la hora de afrontar
los problemas propiamente juveniles, la propia interiorización y reducción
de los marcos de acción política a que se ve sometida la Organización,
conducen a las J.S. a un progresivo debilitamiento.
Concebido como un cambio radical frente al estancamiento experimentado en aquel
período, el Congreso Extraordinario celebrado los días 21 y 22
de febrero del 81 suponen un extraordinario catalizador de las voluntades que
recorren el conjunto de la organización.
En la resolución política aprobada en su curso, que tiene como
específicos destinatarios "A los que no se resignan", reivindica
un nuevo espacio político para la actividad de las J.S. y establece
los ejes que habían de constituir el marco de actuación de los
jóvenes socialistas fijados a través de la lucha por la paz,
por la tolerancia y contra la violencia, la lucha por la solidaridad, también
la lucha por cambiar la vida, todo ello acompañado de un programa de
movilización social en aquellos ámbitos en los que se expresan
las reivindicaciones, necesidades y anhelos de los jóvenes.
Posteriormente, su propia andadura es el registro de su crecimiento y robustecimiento,
de la capacidad de ofrecer alternativas puntuales a las reivindicaciones juveniles,
de sintonizar con la voluntad de cambio que progresivamente va emergiendo,
de hacer política desde las propias actitudes de los jóvenes.
El triunfo socialista
En la campaña Electoral que culminó con las Elecciones Generales
del 28 de octubre de 1982 las JS desarrollaron una Campaña electoral
autónoma solicitando el voto para el PSOE. En enero de 1983 se realizó el
XV Congreso Federal de la Organización, en lo que fue de reválida
de aquello que un día comenzara en el Congreso Extraordinario, al tiempo
que se buscaba la proyección de la política de las J.S. en la
estrategia por el cambio diseñada por los socialistas; luego, la historia
se confunde con el presente.
Historia de Juventudes Socialistas de Cáceres
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Orígenes de las Agrupaciones Socialistas de Cáceres.
Los primeros momentos del socialismo en la capital de la provincia podemos
situarlo a comienzos de siglo, que paulatinamente iría extendiendo
su organización al resto de localidades siguiendo esquemas similares.
Si bien desde principios del siglo habían ido surgiendo las primeras
entidades en forma de sindicatos y sociedades de resistencia, fueron los
grupos políticos y en especial en nuestro caso el Partido Socialista
Obrero Español el que intentó transformar la estructura clasista
de la sociedad mediante el control del poder político.
Pero antes de surgir el PSOE local los obreros cacereños se aglutinaron
en torno al Centro Obrero de Cáceres, que logró convertirse en
canalizador de las protestas de la clase trabajadora. Nació, a partir
de aquellos oficios con cierto carácter artesanal, un año clave,
1913, patrocinado por el Doctor Salgado. A continuación nació "El
Socialista Extremeño", primera muestra de prensa obrera en Cáceres
y antecedente de "Unión y Trabajo", que se consolidó como
el órgano periodístico de la Agrupación Socialista Local.
Un caso similar lo tendremos en Plasencia con el periódico “Avance”.
Un aspecto relevante fue su gran preocupación cultural junto
a una importante actividad social a través de conferencias, mítines,
manifestaciones... Durante la segunda década del siglo XX los
primitivos Centros Obreros terminaron convirtiéndose en las denominadas
Casas del Pueblo y los dirigentes más comprometidos con el socialismo
fueron los que ocuparon los cargos de responsabilidad. La Casa del Pueblo
de Cáceres presentó en el Gobierno Civil de la provincia
sus Reglamentos el 7 de marzo de 1913 y quedó formalmente constituida
el día 13 del mismo mes, sus presidentes fueron en aquellos años:
Antonio Canales González, José Criado, Felipe González,
Narciso Maderal , Pablo Valiente Paredes y ya durante la Segunda República,
Jacinto Cabrera Hurtado, teniendo una gran afiliación ( 2.500
socios en 1935).
Paralelamente se fundó la Federación Local Obrera de Cáceres
con el objetivo de agrupar a todos los obreros manuales e intelectuales y la
lucha por mejorar las condiciones materiales y morales. Sus reglamentos datan
del 25 de enero de 1923 y en ellos constaba que era una agrupación afecta
a la Unión General de Trabajadores, su presidente en 1931 era Jacinto
Cabrera Hurtado. Con anterioridad consta en el Registro del Gobierno Civil,
con fecha 25 de agosto de 1919 la presentación de Reglamentos de la
Federación Provincial Obrera.
Desde principios de siglo y paulatinamente, en las contiendas electorales,
sobre todo en las municipales, se fue produciendo el acrecentamiento de votos
de las candidaturas socialistas, frente a sus principales rivales los monárquicos.
En un primer momento, el Centro Obrero quiso permanecer ajeno a la lucha
política, pero el deterioro de la vida política nacional,
así como las oportunidades que presentaba la vida local hicieron
que cambiara de táctica, realizando las protestas desde dentro
del sistema, participando en las elecciones municipales candidaturas
socialistas (en 1917 consiguieron salir elegidos por Cáceres capital
4 concejales obreros, entre los que nos encontramos ya con Antonio Canales).
A medida que este fenómeno se desarrolla se consiguió ir
ganando terreno a las candidaturas monárquicas que eran las que
tradicionalmente venían controlando todos los resortes del poder.
Durante las dos primeras décadas del siglo XX las reivindicaciones de
las asociaciones obreras, así como sus actividades, habían sido
vistas como hechos muy positivos y aplaudidos por el resto de las clases sociales,
siendo en muchas ocasiones apoyados. Sin embargo, a partir de que los centros
obreros decidiesen inmiscuirse en la política, empezando por la municipal,
serían mirados con recelo y progresivamente irían pasando a ser
objetivo de sus ataques, hasta llegar a asumir la categoría de antagónicos
y con ello perderían toda la comprensión que hasta ahora habían
gozado.
Tras estos primeros éxitos obtenidos, las candidaturas obreras
se aventuraron en las pugnas por las actas de diputado, sobresaliendo
la disputada en 1919 por Pablo Valiente Paredes, un obrero socialista,
que perdió por escaso margen ante Juan Vitorica. Al año
siguiente otra vez Vitorica venció, en esta ocasión frente
a Antonio Canales y por tan solo 219 votos de diferencia. Una muestra
del ascenso de la Casa del Pueblo de Cáceres en las elecciones
fueron los resultados de las municipales de 1920, donde se produjo un
empate entre la candidatura obrera y la coalición monárquica
(liberales y conservadores). Tras el paréntesis que supuso la
Dictadura de Primo de Rivera, el 1 de mayo de 1930 se rompió el
silencio socialista con un mitin en la Casa del Pueblo.
Con 57 afiliados se fundó la Agrupación socialista de Cáceres,
quedando constituida y presentando sus reglamentos el 30 de abril de 1918.
En su ideario no nos vamos a detener pues va a seguir el marcado por el partido
a nivel nacional, pero si podemos comentar algunos detalles como el hecho de
que va a sufrir en los próximos años grandes fluctuaciones en
su militancia, pasando por ejemplo de tener 180 militantes en mayo de 1933
a 53 en 1936 ( hay que tener en cuenta las condiciones políticas del
momento, la revolución de octubre de 1934, la clausura de muchas Casas
del Pueblo y Agrupaciones socialistas....), la cuota semanal era en un principio
de 0,10 pesetas a la semana, sus principales actividades se centraban en la
propaganda y su domicilio social era el mismo de la Casa del Pueblo donde convivía
con otras agrupaciones obreras. El presidente en 1926 era Antonio Canales González
y daremos una muestra de su Junta Directiva (2-4-1933): Presidente: Antonio
Canales González. Vicepresidente: Jacinto Herrero Hurtado. Secretario:
Juan Guillén. Tesorero: Adolfo de la Peña. Vocal: Antonio Martín.
Con la proclamación de la Segunda República el socialismo local
adquirió un relevante papel protagonista, no hay que olvidar que produjo
un claro triunfo en las elecciones municipales que aupó a la alcaldía
al socialista Antonio Canales, donde se mantuvo durante todo el período
republicano excepto el lapsus que supuso su dimisión con motivo de los
acontecimientos de octubre de 1934 y la política de represión
hacia todo el movimiento obrero que realizó el gobierno radical-cedista.
Historia de las Juventudes Socialistas de Cáceres.
El origen de las Juventudes Socialistas de Cáceres, se sitúa
en 1931 presentando sus Reglamentos el 5 de junio de 1931, quedando constituidas
4 días después, bajo la presidencia de Luis Romero Solano
y que contaron con 48 afiliados en 1933. Fueron la cantera de las Agrupaciones
Socialistas y muchos de sus líderes formados e instruidos en las
escuelas socialistas ( como las celebradas en verano para sus dirigentes)
llegaron a convertirse en afamados políticos ( es el caso de Luis
Romero Solano, uno de nuestros diputados más conocidos). Políticamente
eran muy activo centrando su actuación en temas culturales, en
la educación y en la acción política. En el caso
de Cáceres su presidente se posicionó en el ala caballerista
del partido frente a la postura más moderada de Antonio Canales,
siendo curiosas las discusiones y disensiones entre las dos tendencias
recogidas entre otros lugares en el órgano de la Casa del Pueblo “Unión
y Trabajo” o en las Actas de la Ejecutiva del Partido, finalmente
se impuso la corriente más radical. Las Juventudes socialistas
se caracterizaron durante los años republicanos por su dinamismo,
llevaron la iniciativa en huelgas y en movilizaciones callejeras y a
través de jornadas de orientación ideológica buscaron
conducir a la juventud cacereña al campo socialista. En diciembre
de 1933 se creó la Federación provincial de Juventudes
Socialistas de Cáceres.
Con respecto a la provincia de Cáceres tenemos datos de afiliación
de Agrupaciones locales a lo largo de todo el periodo republicano, además
de algunos datos globales, pero siempre moviéndose dentro de la
escasez de afiliados. Por ejemplo, según los datos de la Memoria
del PSOE de 1932, las 33 Agrupaciones Socialistas existentes en la provincia
de Cáceres con fecha de 30 de junio de 1932 se contarían
con un total de 1.596 afiliados, mientras que en distintos plebiscitos
internos del partido en 1936 (elección de presidente del PSOE,
elección de vacantes de la Comisión Ejecutiva o en la Propuesta
para la celebración de un Congreso Extraordinario del PSOE) tenemos
datos de tan solo 22 agrupaciones. Por lo tanto se trataba de índices
de afiliación sensiblemente inferiores a los anteriores.

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