Lara Garlito: «Malos escultores»

Los grandes acuerdos en este país han servido para avanzar, creo, además, que es muy importante que reconozcamos el mérito que surge del trabajo y el esfuerzo de quienes lo abordan, porque para ello, las renuncias, las críticas…son obviadas frente al bien y al objetivo común de la ciudadanía; una tarea muy complicada que se obstaculiza siempre por aquellos que solo apuestan por el frentismo, algo que suele venir acompañado de una especie de apariencia de purismo y superioridad moral que poco o nada resultan de utilidad cuando se trata de gobernar para el conjunto de la sociedad.

Uno de estos buenos acuerdos y ejemplo reciente fue en diciembre de 2017 el Pacto de Estado contra la violencia de género en el que los distintos Grupos Parlamentarios, las Comunidades Autónomas y las Entidades Locales representadas en la Federación Española de Municipios y Provincias pusieron su firma unánime en pro de un país sin violencia contra las mujeres, en pro de la protección de las víctimas, en pro de una sociedad más libre, más igual, más democrática. Conseguir ese objetivo no es ni fácil ni rápido, lo sabemos, pero el germen, el camino y las medidas para erradicar la violencia machista están ahí, así como representa la condena sin paliativos a la violencia más ruin, la que asalta la intimidad más profunda del ser humano, la que entra en las entrañas; supimos y confirmamos con ello que una sociedad en la que existe es una sociedad fallida, a la que hay que atender con determinación y diligencia para su erradicación.

Los grandes acuerdos en este país han servido para avanzar, creo, además, que es muy importante que reconozcamos el mérito que surge del trabajo y el esfuerzo de quienes lo abordan, porque para ello, las renuncias, las críticas…son obviadas frente al bien y al objetivo común de la ciudadanía; una tarea muy complicada que se obstaculiza siempre por aquellos que solo apuestan por el frentismo, algo que suele venir acompañado de una especie de apariencia de purismo y superioridad moral que poco o nada resultan de utilidad cuando se trata de gobernar para el conjunto de la sociedad.

Uno de estos buenos acuerdos y ejemplo reciente fue en diciembre de 2017 el Pacto de Estado contra la violencia de género en el que los distintos Grupos Parlamentarios, las Comunidades Autónomas y las Entidades Locales representadas en la Federación Española de Municipios y Provincias pusieron su firma unánime en pro de un país sin violencia contra las mujeres, en pro de la protección de las víctimas, en pro de una sociedad más libre, más igual, más democrática. Conseguir ese objetivo no es ni fácil ni rápido, lo sabemos, pero el germen, el camino y las medidas para erradicar la violencia machista están ahí, así como representa la condena sin paliativos a la violencia más ruin, la que asalta la intimidad más profunda del ser humano, la que entra en las entrañas; supimos y confirmamos con ello que una sociedad en la que existe es una sociedad fallida, a la que hay que atender con determinación y diligencia para su erradicación.

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