Miguel Á. Morales: «Lo público, la política»

Estos días de confinamiento hablo, con mucha frecuencia, con compañeras y compañeros que están junto a sus vecinas, atendiendo y escuchando a sus vecinos, dando todo lo que tienen para salir adelante, unos en la oposición, otras gobernando, pero todas y todos asumiendo la responsabilidad de trabajar unidos, entendiendo que esa unidad es la mejor herramienta para luchar contra un enemigo común, que no tiene colores, ni fronteras, ni ideologías. Por eso, cuando algunos interesados se hacen eco del desprestigio de la política, les invito a compartir una hora junto a las alcaldesas y alcaldes que no descansarán hasta que hayamos vencido a la pandemia. Eso es Política, sí, con mayúsculas.

Es curioso; cuando España es insultada por potencias que, históricamente, han hecho de lo suyo nuestra tragedia, la derecha tan patriota, para algunas cosas, se calla vilmente, vergonzosamente. Es penoso ver cómo algunos adalides de la patria en las pulseras, hacen silencio. Sí, eso también es política…de la que nos repugna.

Hoy, a duras penas, pero aguantando el tipo, estamos soportando una crisis sin precedentes, una crisis impredecible por cambiante, una crisis humanitaria que no reconoce fronteras, ni razas, ni credos. Una crisis que tendrá un antes y un después, una crisis que ojalá nos enseñe, de una vez por todas, que el mundo es uno.

A pesar de todos los problemas, a pesar de la falta de material sanitario que se está remediando en medio de un mercado saturado por la pandemia global; a pesar de todo, seguimos adelante, paso a paso, hacia la victoria final sobre el virus que se ha llevado a tanta gente querida. Llegará el día en el que pidamos cuentas, para revisar, comprobar y reafirmar que sin lo público seríamos tierra arrasada que, sin la sanidad pública, sin los sanitarios, sin las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, seríamos carne de cañón.

Quienes tantas veces reclamaron las bajadas de impuestos, son los mismos que vaciaron y paralizaron hospitales, que cerraron urgencias rurales, que recortaron en personal sanitario y en investigación. Son los mismos que hoy piden responsabilidades. Vaya hipócritas. Vaya desalmados.

Es tiempo de salvar vidas, tiempo de torcer al virus, de dar un respiro a los hospitales y al sistema sanitario con medidas como las que estamos soportando con responsabilidad cívica y solidaridad humana. Pronto, muy pronto, todo esto habrá sido una pesadilla y volveremos a vernos la cara, a abrazarnos.

Espero y deseo que aprendamos que sin lo público y sin la Política que potencia lo público, no somos nada. Si no aprendemos eso, si no aprendemos que, como dijo Pepe Mújica, la política debe vencer al mercado, volveremos a refundar las causas que nos debilitan como país, como mundo.

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