Artículo de Álvaro S. Cotrina, Secretario General del PSOE de la provincia de Cáceres.
En momentos como los que estamos viviendo, me pregunto qué aporta la opinión en voz alta de un Secretario General provincial ante tanta rabia, decepción y una inexplicable sensación de incredulidad.
Quienes me conocéis, sabéis que me gusta pensar lo que digo y decir lo que pienso, trato siempre de no hacerlo en caliente y menos cuando la indignación no te deja más que “cagarte en todo” (te nubla la razón).
Es vomitivo que tres infames, siembren la duda en una organización que ha cambiado la vida de la gente y que ha llevado a España a las mayores cotas de bienestar que hace cuatro décadas ni se soñaban alcanzar.
Ante situaciones como las que atraviesa nuestro partido, siento que no es momento de hablar por hablar ni tampoco de consejos ni de ocurrencias.
Pero está claro, la militancia del PSOE, la ciudadanía honesta y trabajadora de nuestro país, no merece que tres golfos, al más estilo Torrente, tiren por la borda el buen trabajo de miles de hombres y mujeres que pelean todos los días en sus pueblos y ciudades desde el rigor, la honestidad y los profundos valores socialistas.
No paro de pensar en todos ellos y ellas, miles de personas honradas que no ganan ni un duro por su desempeño y que siguen danto lo mejor de sí. Somos miles de personas que pedimos explicaciones y exigimos que la vergüenza se quede en el bando de los corruptos.
Es vomitivo que tres infames, siembren la duda en una organización que ha cambiado la vida de la gente y que ha llevado a España a las mayores cotas de bienestar que hace cuatro décadas ni se soñaban alcanzar.
Escuchar que hablan de las mujeres como pedazos de carne a las que usar durante un rato en una cama, reduciéndolas a objetos de consumo propio es sencillamente repugnante. Puteros tenían que ser.
La militancia del PSOE, la ciudadanía honesta y trabajadora de nuestro país, no merece que tres golfos, al más estilo Torrente, tiren por la borda el buen trabajo de miles de hombres y mujeres que pelean todos los días en sus pueblos y ciudades desde el rigor, la honestidad y los profundos valores socialistas.
¿Qué les queda a las compañeras, sino un partido progresista en el que confiar después de siglos y siglos de desigualdad? ¡Militantes socialistas se hacían llamar! Qué asco.
Representan todo lo que no puede llegar a nuestras filas, todo aquello que debemos combatir y desechar de la vida pública. Por eso hay que actuar, más que nunca, contra esa corrupción moral que tanto odiamos.
El PSOE que la militancia merece, es el quiere seguir trabajando a destajo para volver a levantar el orgullo de ser socialistas. Nos interesa levantar la cabeza, arremangarnos y seguir haciendo kilómetros para escuchar a la gente, para construir un territorio que nos presente al mundo como un espacio de futuro y de esperanza.
Sé que no son buenos tiempos por culpa de tres sinvergüenzas, pero no nos verán caer porque nuestra fuerza está en los hechos, en las acciones, en lo que hacemos tal y como nos enseñaron nuestros padres y nuestras madres. Con esfuerzo, con talento, con sudor y con honestidad.














