Álvaro S. Cotrina: «Quiero un partido más autónomo, más crítico y que hable de los problemas de Extremadura»

El nuevo líder del PSOE extremeño señala en esta entrevista que hará una oposición constructiva pero advierte de que el pacto PP-Vox “introduce la agenda ultraderechista” en la región y se propone combatirla con ahínco. Entrevista en La Portada, realizada por A. Cid de Rivera.

El que será nuevo secretario general del PSOE de Extremadura, Álvaro Sánchez Cotrina (Cáceres, 1986) afronta el Congreso Regional de su partido del próximo 25 de abril tras imponerse en las primarias a Soraya Vega el pasado 11 de abril. Graduado en Derecho y diplomado en Gestión y Administración Pública, ha sido alcalde de Salorino (522 habitantes) desde 2011. En febrero de 2025 presentó su candidatura a la secretaría general del PSOE de Cáceres, siendo elegido el 24 de marzo de 2025 y sucediendo a Miguel Ángel Morales. En esta entrevista con LA PORTADA DE EXTREMADURA, realizada el pasado viernes, reivindica el proceso de primarias de su partido como un ejercicio de democracia sin injerencias, apuesta por una renovación “profunda” de su formación y analiza el nuevo escenario político que se abre en Extremadura tras el pacto entre PP y Vox, el cual le sitúa como líder de la oposición. Con la pausa de coger aliento mientras llega a Merida desde su localidad, empezamos esta charla donde destaca que quiere hacer una oposición constructiva, dejar a un lado la polarización pero «combatir a la derecha y la ultraderecha» para volver a ganar en Extremadura.

Además, han sido unas primarias limpias, muy respetuosas entre compañeros y compañeras, y eso también es importante decirlo porque en otros momentos no siempre ha sido así.

Pregunta. ¿Cómo valora el proceso de primarias que se ha llevado a cabo en el PSOE de Extremadura?

Respuesta. Ha sido un proceso muy potente desde el punto de vista de la transparencia y de la participación democrática. Creo que somos el partido más democrático de esta región y además lo hemos demostrado con hechos. Ha sido un proceso abierto, en el que la gente ha podido participar de una manera muy notable; más del 75 % de la militancia ha participado. Además, han sido unas primarias limpias, muy respetuosas entre compañeros y compañeras, y eso también es importante decirlo porque en otros momentos no siempre ha sido así. Este proceso activa mucho las agrupaciones locales desde el punto de vista de la participación militante y engrasa la organización cara a una posible contienda electoral en el futuro o en el medio plazo.

P. ¿Qué cree que ha conectado con la militancia para lograr la victoria?

R. Creo que ha conectado un perfil de político a pie de calle, de alguien que quiere estar con la sociedad y que le ha dicho a la militancia que somos muy importantes, pero que queremos trascender de nuestras propias siglas para ganar Extremadura. He intentado trasladar que el PSOE no puede quedarse solo en sí mismo, sino que tiene que abrirse a la sociedad, escuchar más y estar más presente en los problemas reales de la gente. Y creo que ese mensaje ha calado cuando hemos ido agrupación por agrupación explicando el proyecto político.

Desde el primer día he estado acompañado por militantes de base, por gente que empuja, que insiste y que transmite ilusión.

P. Pero usted también forma parte del aparato del partido como secretario provincial en Cáceres.

R. Sí, pero cuando alguien dice que eres aparato del partido también hay que ver quiénes son las personas que te traen hasta aquí. Desde el primer día he estado acompañado por militantes de base, por gente que empuja, que insiste y que transmite ilusión. Además, tomé una decisión muy clara: suspendí mis funciones como secretario provincial en el mismo momento en el que decidí presentarme. He hecho exactamente lo mismo que cualquier militante que quisiera concurrir a unas primarias. No he utilizado ningún recurso del cargo ni ninguna posición institucional. También es importante señalar que soy el primer secretario general regional procedente de la provincia de Cáceres, pero, a la vez, he hecho un discurso para borrar esa frontera mental que a veces existe entre Cáceres y Badajoz, para construir un PSOE con E de Extremadura, no con C de Cáceres o con B de Badajoz.

P. ¿Se puede decir que ha sido un proceso de unidad o han quedado heridas internas?

R. Ha sido un proceso de unidad y creo que lo hemos sabido hacer bien desde el principio. Yo supe leerlo desde el primer día: en las primeras agrupaciones que visité ya me pedían que intentáramos unirnos y tener una voz única. Por eso hablé con compañeros, sumé a distintos perfiles y siempre he actuado igual en privado que en público. No he ofrecido cargos ni contraprestaciones; lo que hemos hecho ha sido compartir un proyecto político. Lo hice con Manuel González Andrade, el alcalde de Olivenza primero, con Blanca Martín, la expresidenta de la Asamblea más tarde. Ese mismo ofrecimiento lo he hecho ahora con el compañero Ramón Díaz Farías y con Soraya Vega. De hecho, ya hemos tenido reuniones para hablar del congreso y de la futura estructura del partido. Mi voluntad es integrar, pero eso también depende de ellos.

El PSOE tiene que abrirse a la sociedad, escuchar más y estar más presente en los problemas reales de la gente.

P. ¿A su juicio qué falló en las elecciones del 21D para perder tanto apoyo?

R. Creo que hubo una desconexión con la calle y con la gente. No supimos leer lo que la ciudadanía nos estaba pidiendo fuera. No dimos suficientes motivos que generasen ilusión para que la gente se movilizara y fuese a votar. No responsabilizo a nadie en concreto, así lo he manifestado ya varias veces. Confluyó una cierta desmovilización del electorado progresista, dinámicas de rivalidad interna en nuestro partido que no podemos ocultar y un contexto de mucha polarización nacional que terminó afectando a lo regional. Todo eso hizo que el ciudadano nos viese más como un estorbo que como una solución. Por eso ahora creo que lo que nos están pidiendo los ciudadanos es una renovación profunda en los modos y en las formas, y también en los rostros. Gente a la que le vamos a dar la oportunidad de llegar a esta sede y romper las fachadas, sumar a mucha ciudadanía independiente para que vea en el PSOE un partido progresista que quiere abrirse a la calle.

P. ¿Habrá una renovación completa en la ejecutiva regional?

R. Completa no, porque siempre hay que contar con gente con experiencia y peso político que ayude a planificar el futuro. Pero sí va a haber una renovación profunda. Y cuando hablo de renovación no me refiero solo a caras nuevas, sino a una forma distinta de trabajar. Estar en una ejecutiva tiene que significar aportar, innovar políticamente, implicarse. Si se trata solo de ocupar una silla, no habremos cambiado nada. Por tanto, habrá una mezcla de experiencia y renovación, pero con un cambio claro en la manera de hacer política dentro del partido.

Vengo a borrar esa frontera mental que a veces existe entre Cáceres y Badajoz, para construir un PSOE con E de Extremadura.

P. ¿Se ha hecho suficiente autocrítica?

R. Sí, creo sinceramente que se ha hecho. Desde el primer momento, tras los malos resultados del 21D, se abrió un proceso de reflexión en todos los niveles del partido que culminó con la dimisión del secretario general anterior. Y estas primarias también han servido para escuchar a la militancia, para recibir críticas constructivas y para reconectar con las bases. Ahora estamos en otro momento político. Hemos hecho autocrítica y ahora toca mirar hacia adelante. Y el presente, sinceramente, no pinta bien con el pacto que han firmado PP y Vox, dos partidos que han metido en la agenda regional la agenda nacional, y así vamos.

Labor de oposición

P. Hablemos de su papel como líder de la oposición. Usted ha dicho que el acuerdo entre PP y Vox “nace muerto”. ¿Por qué?

R. Porque Vox llevaba meses diciendo que su objetivo era «matar políticamente» a la presidenta. Y lo digo entre comillas. Eso lo decía Vox y eso es lo que ha intentado hacer a lo largo de todos estos 4 meses que se nos han hecho demasiado largos. Ese pacto nace desde la imposición, no desde la convicción. Cuando uno ve las caras de quienes firman un acuerdo puede percibir si hay orgullo o resignación. Yo vi resignación este jueves, vi una cierta bajada de brazos y una imposición. A tal punto eso de la imposición que ni siquiera el líder de Vox sabía cuál era el nombre de su consejería.

Estar en una ejecutiva tiene que significar aportar, innovar políticamente, implicarse. Si se trata solo de ocupar una silla, no habremos cambiado nada.

P. ¿Qué valoración hace de las 74 medidas incluidas en el acuerdo de Gobierno?

R. Me parecen muy preocupantes. Hay aspectos que rozan la ilegalidad o la inconstitucionalidad y que, si se materializan, recurriremos. Pero además, el tono del acuerdo es claramente ultraderechista, con propuestas que no responden a las necesidades reales de Extremadura. Se habla de desregulación, de privatización sanitaria encubierta o de cuestiones que vienen importadas de debates nacionales. No veo preocupación real por problemas como la despoblación, el empleo o el desarrollo industrial, que sí atañen a Extremadura. Creo que la ciudadanía extremeña, de alguna forma, estará sorprendida. Porque yo no veo a nadie ocupado ni preocupado por esas cuestiones. Suena muy bien eso de desregularizar, pero es una palabra trampa, porque el término viene de la ultraderecha de Milei en Argentina, donde se utiliza para retirar los apoyos a los sindicatos y la patronal. Y le digo una cosa: sin diálogo social Extremadura no estaría en el punto en el que está.

P. ¿Qué opina de lo que se propone en materia de inmigración o sobre los menores no acompañados?

R. Guillermo Fernández Vara decía que hay tierra que necesita gente y gente que necesita tierra. Y en Extremadura estamos más preocupados por la despoblación que porque haya un mínimo de personas menores no acompañadas que lleguen a esta región. Pero además no entiendo que intentemos trasladarle un problema a los ciudadanos extremeños que viene de lo nacional. El discurso ultranacional sobre los menores migrantes, de la población migrante, de los “menas”, como le llaman ellos, no es un problema en Extremadura. Aquí hay 3000 migrantes que están usando nuestra sanidad pública y nuestra consejera de Salud dice que hay un problema. Y yo pregunto: ¿qué pasa con todos aquellos que puedan llegar, por ejemplo, en torno a un proyecto industrial? ¿No podemos asumir las 1000 personas que vengan asociadas a la fábrica, por ejemplo, la gigafactoría de Navalmoral de la Mata, que se supone que a finales de 2027 tendremos ya en marcha? ¿Eso qué es? ¿Un mensaje interno para contentar a Vox o un mensaje real que está diciendo a mucha gente que no venga a Extremadura porque no tenemos capacidad para poder atenderles ni siquiera en el ámbito sanitario?

P. ¿Pero van a iniciar ya acciones?

R. Vamos a seguir estudiándolo, lo vamos a seguir paso por paso para que se cumpla la ley y vamos a exigir transparencia. Por ejemplo, temas como la ecotasa a Almaraz, el impuesto regional, quitar el 50 % del impuesto a las eléctricas. Mire, uno tiene que ser coherente y, si pierde la credibilidad en lo interno, ¿cómo no la va a perder fuera? Si estamos exigiéndole una mejora de la financiación autonómica al Gobierno de Madrid, ¿cómo es posible que aquí renuncies a tus propios recursos? Pues este pacto lo que hace también es que el Gobierno del Partido Popular sea mucho más incoherente de lo que había sido hasta ahora. Yo me pregunto, después de todo este pacto de gobierno, qué hay, qué queda a día de hoy de aquella presidenta que, cuando le he hablado, por ejemplo, de los migrantes, decía ella que no iba a permitir que entraran en el Gobierno aquellos que deshumanizan a las personas.

P. De todas maneras, veo que la política nacional está contaminando toda la política regional. Se observa de un tiempo a esta parte que siempre hablamos aquí en clave nacional.

R. Coincido con usted, estamos tomando decisiones continuamente pensando en lo que nos obliga Madrid. Por esto también le digo que voy a intentar imprimirle a mi organización que hablemos de las cosas de Extremadura, que pongamos a España en nuestras siglas, sí, pero que Extremadura sea lo prioritario y lo fundamental. Un partido que sea mucho más autónomo, que sea mucho más crítico y sobre todo que hable de los problemas de los extremeños.

«¿No podemos asumir las 1000 personas que vengan asociadas a la fábrica, por ejemplo, la gigafactoría de Navalmoral de la Mata, que se supone que a finales de 2027 tendremos ya en marcha?

P. El PSOE dice constantemente que Madrid manda en Guardiola o que Santiago Abascal es quien decide los designios de Vox en Extremadura. ¿Usted puede decir que Ferraz no manda en el PSOE de Extremadura?

R. Le puedo decir que no. En todo este proceso de primarias, por ejemplo, Madrid no se ha metido absolutamente en nada. Decían que había una candidata de Ferraz, luego que ya no. Ademas, en mi caso no lo hubiera permitido. Porque insisto, quiero ser creíble para los ciudadanos extremeños y como yo esté pensando en cómo le va a Sánchez o cómo le va Feijóo o a Abascal, no le estaré diciendo a la gente los problemas de industrialización que tenemos en la tierra o de otras necesidades. Aquí lo que importa es lo que pasa aquí, no lo que dice Isabel Díaz Ayuso en la Asamblea de Madrid. A mi me van a ver mucho más bregado en la política regional que la nacional que no me importa. Bueno, me importa como líder político que soy, pero no participando de este juego polarizado que tenemos todos los días. Porque voy a intentar empeñarme en una cosa, en desterrar de Extremadura la polarización. Nadie va a ver un político grosero, como algunos que han firmado un pacto como el del jueves. Voy a ser un líder político que imprima en su organización el respeto a otras fuerzas políticas, pero también el respeto y la autoridad moral hacia la gente de Extremadura. Como perdamos eso, lo operamos todo, porque los partidos de izquierda no podemos hacer que la gente en la calle siga tirándose los tratos a la cabeza. Si nos prestamos a eso estaremos destrozando nuestra idea de progreso.

«Guillermo Fernández Vara decía que hay tierra que necesita gente y gente que necesita tierra.»

Modelo constructivo

P. ¿Se puede afirmar entonces que va a ejercer una oposición constructiva?

R. Sí, pero no solo desde el discurso, también en la práctica. Voy a intentar primar siempre los intereses de Extremadura por encima de mis propias siglas porque así nos hemos educado algunos y algunas que hemos crecido en esta organización de la mano del último presidente socialista en mi caso. Supimos ver a una persona de Estado. Una persona de Estado que puede ser leal con España, pero sobre todo leal con tu tierra. Yo voy a ser leal a mi tierra, yo no odio a nadie, no tengo enemigos en la política, tengo adversarios y veo en María Guardiola una adversaria a la que quiero abatir políticamente. En lo personal le deseo todo lo mejor, también se lo digo.

Si estamos exigiéndole una mejora de la financiación autonómica al Gobierno de Madrid, ¿cómo es posible que aquí renuncies a tus propios recursos?

P. ¿Y a la izquierda del PSOE cuál va a ser su planteamiento?

R. A la izquierda del PSOE es evidente que también hay un adversario político, pero un cómplice necesario para poder llevar una izquierda útil nuevamente al gobierno de la Junta de Extremadura. Yo quiero que la izquierda se abra paso y veo también en Irene de Miguel y Unidas por Extremadura un partido mucho más centrado y razonable que en este caso el Partido Popular que se ha derechizado de manera extrema y ha perdido el pulso de la sociología extremeña. Extremadura, sociológicamente, no está en los postulados ultraderechistas que contiene el pacto alcanzado con Vox. Es que la propia Ayuso ha tildado esto de extrema derecha, el presidente Juanma Moreno ha dudado que se pueda llegar a materializar dado que es ilegal. De verdad que no  sé si es porque nos toman por tontos o es porque piensan que lo que firman, como están acostumbrados a que su palabra no se cumpla, pues bueno, todo quedará en aguas de borrajas. Como no sea por eso, no sé cuánto va a durar este gobierno. Así que me voy a poner las pilas para intentar un cambio seguro que devuelva la estabilidad a Extremadura.

«No podré estar en el debate de investidura porque estoy de baja paternal»

P. El martes y miércoles que viene es el debate de investidura. ¿Estará en ese debate? ¿Será su estreno?

R.No podré estar en ese debate porque estoy de baja paternal. Y además lo digo con normalidad, porque es un derecho que hemos conquistado y que hay que ejercer. Me hubiera encantado estrenarme, pero también me encantan los derechos. Será otro compañero o compañera quien intervenga, pero la voz del PSOE estará bien representada y se escuchará con claridad la alternativa que proponemos para Extremadura.

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