Álvaro Sánchez Cotrina: “El pacto con Vox es ilegal, inmoral y una humillación para Guardiola”

El nuevo secretario general del PSOE de Extremadura se presenta como “uno más” de su federación y con el compromiso de “no contribuir a la polarización”. El País ha entrevistado a nuestro Secretario General, Álvaro S. Cotrina.

Pregunta. ¿Qué supone que su comunidad sea la cuna de la reedición de los pactos de PP y Vox?

Respuesta. Extremadura no es racista, pero el PP y Vox nos han convertido en su primer laboratorio de pactos. Es así desde que la ultraderecha ha pasado a ser influyente. Ya pasó en 2023, cuando el PP nacional casi hacía partícipe a Guardiola de que Pedro Sánchez fuese de nuevo presidente del Gobierno. Metió a la ultraderecha en la conversación pública de toda España con las contradicciones que tenían en cada una de las comunidades autónomas. En octubre Guardiola convocó el adelanto electoral porque Feijóo se lo dijo. Génova manda y Guardiola obedece. Este pacto, además de incoherente, es una humillación para Guardiola. ¿Acaso no se va a atender a un bebé de dos meses, salvo situación de riesgo para su vida? No creo que ni un médico de Extremadura acepte eso.

P. Feijóo sostiene que la prioridad nacional se basa en el arraigo al territorio, bajo una serie de condiciones y cumpliendo la ley.

R. El vicepresidente de Extremadura y líder de Vox ha dicho literalmente que “no hay comida para todos”. Que de eso va la prioridad nacional. Y si nos creemos lo del arraigo, ¿qué pasaría con los extremeños que se han ido hace décadas y ahora quieren volver? ¿No tendrían la oportunidad de acceder a los servicios públicos como los demás, después de verse expulsados de Extremadura por la falta de oportunidades? Es una infamia y más aquí, donde miles y miles de extremeños se fueron a Alemania o a Holanda en la dictadura. Este pacto es un claro engaño, un juego de relatos. Han firmado lo que han firmado. Mi empeño, ahora desde la oposición, será garantizar los derechos a la ciudadanía.

P. El PP se ha comprometido a modificar la ley de extranjería.

R. Es otra prueba más de que estamos ante unos pactos ilegales, inconstitucionales e inmorales. Se crean ciudadanos de primera y de segunda categoría. ¿Qué cristianismo es ese? La Iglesia ha criticado semejante acuerdo. Una de las cosas que aprendí con Guillermo [Fernández Vara, presidente socialista de Extremadura, fallecido en 2025] es que el PSOE es un partido humanista. ¡Esta tierra no tiene un problema con la inmigración, supone poco más del 4%, nuestro problema es la despoblación! Lo que está pasando aquí trasciende a Extremadura, lo vemos también en Aragón, con la alineación de las dos comunidades autónomas en esa agenda ultra que la derecha nos está metiendo en el día a día. El PP está preso de Vox, Feijóo un día se parece más a Abascal que a sí mismo y al día siguiente es lo contrario. El PP no tiene liderazgo, cada vez se nota más que su proyecto depende exclusivamente de la polarización. Lo único malo que le ha pasado a España según ellos es Pedro Sánchez. A eso se reduce su programa.

P. ¿Y el suyo?

R. Quiero ser una izquierda útil, que defiende lo público y recupere la conversación pública. Yo no voy a contribuir a la polarización, la tenemos que desterrar de Extremadura. La gente pide que nos respetemos. En la calle cala la confrontación parlamentaria, donde Vox practica una política grosera.

P. ¿Cree que Vox juega a que haya una competencia entre las clases más desfavorecidas por el acceso a las ayudas?

R. Sí, a que el pobre le quite el pan a otro pobre. A un inmigrante con todo regularizado le meten el miedo a otro inmigrante que acabe de llegar, que lo único que busca es una vida digna y una vida próspera. Guardiola pretende desviar la atención, todo es una cortina de humo. Como su jura del cargo.

P. ¿Usted la habría celebrado en el anfiteatro de Mérida?

R. Fue una ceremonia ridícula. Parecía una entronización. Estamos viviendo una política de espectáculo, sin propuestas de futuro, con un mensaje etéreo. Guardiola ha tenido seis meses parada a Extremadura.

P. ¿Cómo han sido sus tres años en la Junta?

R. Habla de fomentar la colaboración público-privada pero en realidad lo que quiere decir es que van a privatizarla. Guardiola lo hace muy sibilinamente, de tapadillo. Quiere ser una Ayuso 2.0 e ir avanzando a una privatización de la sanidad como en Madrid o Andalucía.

P. La cartera de desregulación solo existe en Argentina.

R. En ni un solo país de Europa existe un ministerio o una consejería así, que representa los exabruptos continuos de la ultraderecha. Guardiola se lo ha comprado. Aparte que el término de desregulación es una palabra trampa. Lo que quieren hacer es cargarse los consensos que teníamos y desmantelar el Estado del bienestar.

P. ¿Va a completar Guardiola los cuatro años de mandato?

R. Creo que no porque este pacto nace muerto. En Extremadura todo el mundo sabe que la mayor obsesión de Vox es acabar políticamente con Guardiola. Van a hacer el Gobierno imposible por dentro. Veo difícil que duren algo más de un año. Las municipales pueden ser muy entretenidas.

P. Ha integrado en la nueva dirección regional a sus cuatro contrincantes en las primarias. No es lo habitual.

R. Era el momento de un cambio profundo en la organización y hemos realizado un proceso democrático ejemplar. Nos hemos respetado y hemos hecho las cosas bien. En unas primarias siempre se habla de unidad, pero no nos hemos quedado en las palabras. Hemos predicado con el ejemplo. No sobra nadie. Yo soy uno más. Había que revolucionar el partido por dentro, ilusionarse por dentro, quererse por dentro para proyectarlo fuera. Si estamos a hostias todos los días entre nosotros, la gente no nos va a escuchar ni medio segundo.

P. Es el primer secretario general de la provincia de Cáceres. Badajoz no ha impuesto su mayor número de militantes.

R. El 21 de diciembre tuvimos un resultado muy duro y eso hizo que la gente en la provincia de Badajoz confiara en un liderazgo distinto. Este proyecto es transversal, sin provincialismos. A la militancia le da igual de donde sea su secretario general, en mi cabeza mental nunca ha estado Cáceres o Badajoz. Está Extremadura. Lejos de ser un problema, ser de Cáceres ha sido una oportunidad para mucha gente que estaba pidiendo nuevos perfiles y referentes que no tuvieran que ver con el momento reciente del partido.

P. ¿Qué fue lo peor de la derrota en las elecciones extremeñas?

R. La desconexión del partido con lo que la gente nos exigía. Creo que nos metimos tanto en la gestión que abandonamos los espacios civiles. Nos hemos institucionalizado demasiado y eso nos lleva a desconectarnos de la calle. Y cuando un partido desconecta de su base social, tiene una penalización. Eso es lo que pasó. No hubo un único culpable del mal resultado.

P. Fueron con un candidato procesado.

R. Por supuesto que influyó, y mucho, tocamos suelo. Pero no fue el único ingrediente. Tuvimos la desunión que había dentro del partido. No fuimos capaces de superarla y no nos mostramos como una alternativa. Un ejemplo: fuimos cuarta fuerza en Badajoz, la ciudad con más habitantes de la comunidad. Eso fue un aviso de que estábamos prácticamente en respiración asistida. En muchas cabeceras de comarca se hizo un gran trabajo pero no se reflejó en el voto. Tenemos que hacer autocrítica y renovarnos para ser más competitivos.

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