Blanca Martín: «Con responsabilidad, venceremos»

Vivimos en una situación de extrema gravedad. Somos parte de un continente sitiado por una pandemia que requiere del esfuerzo y la responsabilidad de cada mujer y de cada hombre porque gran parte de la solución está en nosotros.

Estamos experimentando una realidad novedosa y cambiante, una realidad a la que nos enfrentamos con toda la fuerza del estado de derecho, la empatía social y la fortaleza de un sistema sanitario que, esperemos, nunca más sea atacado por políticas de reducción de gasto a costa de la ciudadanía.

Tenemos la oportunidad de entender dónde estamos y hacia dónde tenemos que ir. La investigación, la prevención y la inversión sanitaria, son imprescindibles. Venimos insistiendo, de forma casi desesperada, en la necesidad de una financiación sostenible de la sanidad española. Era por algo.

Quizás porque vivimos en una región en la que hace 40 años las madres parían en sus casas y la gente moría por no llegar a tiempo a un hospital, sabemos que la sanidad pública es el gran escudo social contra cualquier amenaza. Esta pandemia nos debe reafirmar en ese convencimiento y trabajar, unidas, unidos, en consecuencia, para un futuro mejor.

Es nuestro deber recordar a las y los fallecidos, a las y los contagiados, a las personas en aislamiento total. Nuestro corazón está junto esas mujeres y hombres que, más temprano que tarde, verán cómo sus vidas vuelven a la normalidad, aunque ya nada sea igual. Nuestro corazón está en la memoria de los que ya no están y en el sufrimiento de sus familias.

Y mis palabras finales, en nombre de todas y de todos mis compañeros, es para el personal sanitario que, día y noche, dan sus vidas para que el resto de nuestro país salga adelante, aun a riesgo de contagiarse. Fuerzas y seguridad del Estado, gracias por estar ahí. Trabajadores, autónomos, juntos pasaremos esto.

Estamos demostrando ser un gran país ante una pandemia de consecuencias sanitarias, sociales y económicas. Seguir las medidas aconsejadas por el Estado de Alarma es un deber cívico y, por tanto, una forma de protegernos ante un virus que saldrá de nuestras vidas gracias a todas y todos, gracias a un país unido, a una sociedad responsable y a un futuro que afrontaremos con la experiencia que nos está enseñando todo lo perdido.

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