Blanca Martín: «Quienes militamos en la igualdad defendemos nuestro derecho a la individualidad, a pasar de mujer sujeta a mujer sujeto, libre y autónomo»

La presidenta de la Asamblea de Extremadura, Blanca Martín, ha destacado este jueves, 7 de marzo, que la moral no es aséptica ni imparcial y ha reivindicado la autonomía, libertad e independencia de las mujeres.

“Las morales, porque son plurales, no son ni asépticas ni imparciales, sino colecciones de mandatos que dictan lo que debe hacerse o evitarse enmarcados, además, en contextos sociohistóricos encarnados posteriormente en la normatividad”, ha apuntado Martín, quien ha manifestado que precisamente han sido los hombres quienes han elaborado los códigos normativos con aportaciones que llegan hasta la actualidad desde todos los ámbitos del conocimiento.

La presidenta del Legislativo ha realizado estas declaraciones en el transcurso de su intervención en el acto institucional con motivo del Día Internacional de la Mujer que ha acogido el Parlamento regional, un acto, ha dicho, reivindicativo por cuanto desde diferentes ámbitos de la sociedad se considera que “en esto de la igualdad” se ha ido “demasiado lejos”.

Así, ha explicado que escucha en los debates parlamentarios y en la calle apelaciones constantes a la moral y supuestos valores perdidos, una cuestión, ha apuntado, que no es banal porque éste es un tema trascendental en relación a la necesaria igualdad entre mujeres y hombres.

OSTRACISMO E INMOVILIDAD

La presidenta de la Asamblea ha recordado que, desde diferentes ámbitos del conocimiento, como el sanitario, la ciencia matemática, el psicoanálisis, el derecho o la religión se ha construido una moralidad que atribuye la debilidad a la mujer y la fuerza al hombre. También desde el área social construyendo una moralidad desde supuestas diferencias biológicas que justician que varones y mujeres convivan en espacios diferentes, el público reservado para ellos, el privado donde las mujeres, ha dicho, han vivido relegadas a lo largo de la historia.

“Ya lo denunció Emilia Pardo Bazán afirmando que las mujeres eran condenadas a meros trabajos maternales forzosos”, ha aseverado Martín, quien ha añadido que las teorías victorias repartieron los papeles entre hombres y mujeres de tal suerte que la razón patriarcal se sirvió de estas supuestas diferencias para seguir relegando a las mujeres al ostracismo y la inmovilidad.

FRENTE A SUPREMACÍAS, FEMINISMO

Así, Blanca Martín ha subrayado que frente a quienes hablan de supremacías, el feminismo es una llamada a la atención contra esa construcción de la moralidad y la normativa en función del sexo.

“Quienes militamos en la igualdad, mujeres y hombres, defendemos nuestro derecho a la individualidad, a pasar de mujer sujeta a mujer sujeto, libre y autónomo. Feminismo, igualdad, es romper con lo anterior, con las cadenas que nos han atado e invisibilizado”, ha afirmado.

La presidenta del Legislativo ha apostillado que la lucha por alcanzar la igualdad no ha estado ni está exenta de dificultades porque todo cambio comporta resistencias y se ha preguntado de qué se habla cuando se habla de moralidad, a la vez que ha recordado que en España hace no tanto tiempo se calificaba de “mujer de dudosa moral” a aquella que “pecaba” por desafiar las normas impuestas por la Iglesia y la Sección Femenina.

Martín ha explicado que estos códigos imponían cómo vestir, comportarse, hablar o vivir la propia sexualidad y ha indicado que precisamente ahora se cumplen treinta años de la supresión de un programa radiofónico que durante años aleccionó a mujeres aconsejando “aguantar en el hogar” y tragarse el “algo habrás hecho” si habías sido violada, algo, ha indicado, que por otra parte otro hombre, el escritor Balzac, dejó escrito en su “Fisiología del matrimonio”.

NO SOMOS UN SUBORDINADO DE NADIE

“No, la naturaleza no nos ha hecho para ser el subordinado de nadie. Somos libres, autónomas, independientes”, ha destacado Martín, quien ha aseverado que se equivocan quienes conciben la moralidad como una regalía exclusiva del pensamiento imparcial porque el patriarcado es parcial y ha tomado parte en la defensa de los privilegios del hombre en detrimento de las mujeres.

Así, ha considerado que para ciertos sectores de la sociedad la moralidad es sinónimo de un puritanismo ejercido desde el fanatismo de la pureza y ha afirmado que en esos supuestos valores perdidos se apela a valores donde solo hay valoraciones. De este modo, ha instado a salirse del dogmatismo para encontrar espacios para el respeto y la tolerancia.

“Termino con la interpelación de un hombre: “oh muchachas, ¿cuándo seréis nuestros hermanos, nuestros hermanos íntimos sin intenciones de explotación? La escribió el poeta francés Laforgue. La pregunta es del siglo XIX. La respuesta, dos siglos después, espero sea: desde ya, desde ahora mismo”, ha concluido la presidenta de la Asamblea.

Te puede interesar

Ir al contenido