Blanca Martín: «Sin cuartel contra el odio»

El trabajo de visibilización que debemos hacer las instituciones para plantear socialmente los problemas que ahogan a nuestra forma de vida, es esencial de cara a la resolución de los mismos y a la consecución de una sociedad más sana, mejor y de progreso en materia de respeto y convivencia.

La Asamblea de Extremadura trabaja denodadamente, desde su ámbito, y con todos los grupos políticos, para combatir el odio, un odio que se cura y se combate desde la escuela, espacio donde se deben edificar los cimientos para crear una sociedad más justa e igualitaria.

Dentro de ese marco de trabajo en favor de la convivencia, hace unas semanas realizamos en la casa de todas y de todos los extremeños, el IV Pleno Escolar contra el Bullying por LGBTIFOBIA, un encuentro organizado conjuntamente con Fundación Triángulo Extremadura y el Instituto de Enseñanza Secundaria (IES) Santiago Apóstol de la localidad pacense de Almendralejo, cuyos alumnos han participado en el debate.

En ese Pleno, Elsa Ramos, de 8 años, nos dio una lección: “soy una chica transexual y durante los últimos 4 años he vivido el camino de mi felicidad. He tenido la suerte de nacer en mi pueblo. Sigan haciendo leyes para que nadie nos arrebata la felicidad”.

Elsa contó la suerte que ha tenido de que sus compañeros y compañeras del colegio Nuestra Señora de la Soledad hayan comprendido “cómo soy desde el principio”. Y, además, enfatizó que sigue siendo necesario recordar que tiene el derecho a ser llamada como se siente, y que “cuatro años después las equivocaciones son un poco raras, como si alguien pudiera dudar que yo soy una niña trans”.

El camino hacia la libertad es duro, pero si somos capaces de tomar el ejemplo de la fortaleza de Elsa y de la claridad con la que expresa sus sentimientos y razonamientos, el resto de la sociedad crecerá junto a ella con la grandeza que ella nos enseñó el camino. Hay día que nuestro trabajo es especialmente reconfortante y escuchando a Elsa, aún más.

No por ello debemos ignorar que el bullying por LGBTIFOBIA sigue siendo una realidad silenciada y creo esencial que la Cámara autonómica acoja una actividad como la que realizamos, que además fue premiada por la Conferencia de las Asambleas Legislativas Regionales de Europa (CALRE).

Ponemos el foco en algo muy importante: la igualdad y la no discriminación y seguiremos combatiendo esta lacra de forma conjunta, desde las administraciones públicas, los centros escolares y las familias, pero también desde el propio papel de los estudiantes como denunciantes de cualquier tipo de discriminación de algún compañero o compañera.

Nuestro deber como ciudadanía comprometida con la justicia social y la igualdad, es dar pasos al frente para erradicar el odio, también de las aulas y patios escolares. Así, con la razón y la empatía, frente a la violencia y la discriminación.

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