Carta de Pedro Sánchez a la militancia

Querido compañero, querida compañera:

A veces las decisiones de unos pocos cambian la vida de millones. Y estos días nos lo están grabando con crudeza. El pasado 28 de febrero Estados Unidos e Israel bombardearon Irán. Y el régimen de los ayatolás respondió atacando a países de su entorno en una espiral de inestabilidad que no ha hecho sino crecer y amenazar a toda la región, y al planeta en su conjunto.

Llevamos un mes de guerra abierta en Oriente Medio: más de 2.000 vidas perdidas, cuatro millones de personas obligadas a abandonar sus hogares, cadenas de suministro rotas, el precio del petróleo y el gas disparados y una crisis alimentaria cerniéndose en el horizonte.

Desde el primer momento España tuvo clara su posición. Cuatro palabras que no son sólo una postura política, sino una forma de entender y de estar en el mundo: NO A LA GUERRA.

Cuatro palabras sencillas que encierran todo: la memoria, la dignidad y el compromiso de un país. Hoy quiero compartirlas con vosotros y vosotras porque tengo claro que nacen de una conciencia colectiva que aprendí hace ya 23 años.  

Aprendí lo que ocurre cuando un Gobierno decide ignorarlas. Cuando da la espalda a su gente y se pliega ante los intereses de una potencia extranjera. Cuando se desprecia la verdad y se coloca a un país en el lado incorrecto de la historia.

Pero, sobre todo, aprende lo que pasa cuando un pueblo entero se levanta con valentía y decoro. Cuando millones de personas llenan las calles para decir “ no en mi nombre”.

Yo estuve allí. Y muchos de vosotros también. En aquellas calles forjamos algo que nos acompaña hasta hoy: la certeza de que paz no es una consigna, sino una convicción. No es un lujo, sino una necesidad. No es una súplica, sino una exigencia.

Por eso, cuando los socialistas estamos en el Gobierno, actuamos en consecuencia. Nos movilizamos con Ucrania ante la agresión rusa. Demandamos que parase el genocidio palestino en Gaza. Y ahora gritamos, alto y claro, que esta guerra ilegal tiene que acabar ya.

Y conviene decirlo también con toda claridad: no todos están en ese lugar. Porque hay quienes, ayer como hoy, dudan cuando hay que ser firmes. Quienes se esconden en la ambigüedad cuando hay que tomar partido. Quienes hablan de paz, pero nunca molesten a quienes hacen la guerra.

Nosotros no. Nosotros sabemos de qué lado estamos.

Porque el socialismo es, ante todo, la humanidad. Es mirar más allá de nuestras fronteras y sentir como propio el dolor de los demás. Es no acostumbrarse nunca a la injusticia. Es no resignarse nunca a la violencia.

Y el socialismo también es justicia. Porque las guerras siempre las empiezan unos pocos, pero las sufren millones. Siempre golpean más fuerte a quienes son más débiles. Sus consecuencias ya están entrando en nuestras casas. En la factura de la luz. En el precio de la compra. En la subida de la hipoteca. En la incertidumbre de tantas familias.

Por eso, mientras defendemos la paz fuera, protegemos a nuestra gente dentro. El jueves, el Congreso aprobó el paquete de medidas presentadas por el Gobierno para responder a los efectos de la crisis en el Oriente Medio. El mayor escudo social y económico de toda la Unión Europea, con una inversión de 5.000 millones de euros para proteger a nuestros 20 millones de hogares y 3 millones de empresas de las consecuencias más lesivas de la guerra.

España puede decir algo que no todos pueden decir: que habla claro, que actúa con coherencia y que no renuncia a sus principios. Hoy hay mucha gente que se siente orgullosa de nuestro país. Y ese orgullo también es vuestro. Porque cuando España dice “no a la guerra”, no habla solo un Gobierno. Habla una sociedad. Habla una historia. Hablais vosotros.

Compañeros y compañeras,

Hay momentos en los que uno recuerda por qué está en política. Este es uno de ellos. Estamos aquí para esto. Para defender la paz. Para proteger a la gente. Para estar del lado correcto cuando más importa.

Y estoy profundamente orgulloso de ser el secretario general de este partido. De representar a una militancia que no se esconde, que no falla y que siempre está donde tiene que estar.

Porque si algo hemos demostrado una y otra vez es que el Partido Socialista no sólo tiene historia. Tiene conciencia, tiene coraje y tiene futuro. Y tiene toda la fuerza de quienes nunca se rinden. Más en momentos como éste, en el que no sólo somos una referencia para muchos progresistas de todo el mundo, sino para todos aquellos que creen en la paz, la justicia, la humanidad y el más mínimo sentido común.

Gracias por ser el alma de este partido. Gracias por compartir este camino conmigo.

Con vosotros y vosotras, siempre.

Te puede interesar

Ir al contenido