Artículo de Clara Jiménez Santos, Secretaria de igualdad del PSOE de la provincia de Cáceres.
Hoy escribo con un nudo en la garganta. María, de 38 años, ha sido asesinada por su pareja en Aldeanueva del Camino. No era mi amiga, pero podía haberlo sido. Era una vecina más, una mujer de esta provincia, alguien con quien podríamos habernos cruzado cualquier día.
Y hoy ya no está.
María deja a un hijo de 14 años huérfano. Una infancia marcada por un dolor que jamás debería haber conocido. No hay palabras suficientes para consolar a su familia, a quienes trasladamos todo nuestro cariño, respeto y sincero pésame.
Su asesinato no puede sernos ajeno. No lo es para mí, ni para ninguna de nosotras. Porque cuando matan a una, nos golpean a todas. Nos atraviesa el miedo, la rabia, el dolor. Y sobre todo, la certeza de que esto no puede seguir pasando.
No es un caso aislado. Es un problema estructural. Un drama que se repite, que nos arrasa y nos desgarra. Por eso hoy, desde la Secretaría de Igualdad del PSOE de Cáceres, no sólo condeno este crimen, lo lloro, lo nombro y lo convierto en compromiso.
En nuestros pueblos, donde tantas veces cuesta más hablar, donde se vive con menos recursos y más silencios, las mujeres siguen siendo invisibilizadas y desprotegidas. Y también aquí, como hoy, la violencia machista mata.
No es un caso aislado. Es un problema estructural. Un drama que se repite, que nos arrasa y nos desgarra. Por eso hoy, desde la Secretaría de Igualdad del PSOE de Cáceres, no sólo condeno este crimen, lo lloro, lo nombro y lo convierto en compromiso.
No conocía su voz, pero merecía ser escuchada. No conocía su historia, pero merecía vivirla. Y no vamos a permitir que el silencio la borre.
Nos están matando.
Y no nos vamos a callar.
Ni una menos. Ni una más.













