Fernando Solís: Voces y luces latinoamericanas

Artículo de Fernando Solís, miembro de la Ejecutiva Provincial de Cáceres, en Panorama Extremadura. 

El pasado 24 de septiembre, el presidente de Uruguay José Mujica (1935) habló ante la ONU. Su exposición fue una invitación a reflexionar sobre las injusticias, los atropellos y la insensatez que rigen nuestro mundo; cuestiones sencillas, que solemos arrinconar inmersos en el ritmo consumista actual.

Habló del consumismo voraz que devora los recursos planetarios y a la propia civilización, de los millones de ciudadanos aquejados por la pobreza, de la tolerancia para la convivencia en paz, de la necesidad de combatir a la economía sucia, al narcotráfico, a la corrupción y al dios mercado que nos oferta felicidad si nos enriquecemos sea como sea. “Hay marketing para todo; Todo, todo es negocio”

Mujica urgió a gobernar la globalización desde el interés general del planeta, de hacer que la política supere las limitaciones impuestas por los poderes económicos y financieros. “Sería imperioso lograr un gobierno para la humanidad, el consenso planetario para lograr la solidaridad hacia los más oprimidos, castigar impositivamente el despilfarro y la especulación. Movilizar las grandes economías, no para crear descartables, con obsolescencia calculada, sino bienes útiles, sin fidelidad, para ayudar a levantar a los pobres del mundo. Bienes útiles contra la pobreza mundial. Volcar un neo-keynesianismo útil de escala planetaria para abolir las vergüenzas más flagrantes que tiene este mundo”

También dijo no ser un iluso, que continuarían las guerras y los fanatismos por los intereses localistas y nacionalistas, que la codicia individual prima sobre los intereses de la especie humana, debido al debilitamiento de la alta política, porque los gobiernos que deberían representar el bien común, la justicia y la equidad, se han olvidado de la gente corriente, del pueblo común, porque tenemos impotencia política para pensar globalmente, ya sea por agotamiento cultural o biológico.

Me ha parecido estar en otro planeta leyéndolas, al igual que me sorprenden gratamente las palabras de otro latino, el papa Francisco, que viene alertando sobre la extensión del desempleo, el incremento de la pobreza no sólo en los países de Sur sino en todo el planeta, la necesidad de «repensar el concepto de solidaridad como un replanteamiento global de todo el sistema», la gravedad de la crisis más allá de sus dimensiones económica y financiera.

Ojalá estas palabras y deseos latinos de libertad, igualdad y justicia para todos los ciudadanos sirvan de guía al pensamiento de la humanidad, pues son reales y no ficticios, aunque emocionantes, como los que pronunciara Cantinflas, Embajador de la imaginaria República de los Cocos, ante la ONU, cuyo link incluyo para disfrute disfrute.

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