Guillermo Fernández Vara ha escrito un nuevo artículo en el que analiza los festejos del Día de Extremadura. 
El modelo de celebración institucional del Día de Extremadura está agotado. Probablemente ya lo estaba cuando gobernaba el PSOE, por lo que no busco meter dedos en el ojo de nadie.
El acto de entrega de medallas ya no responde a la realidad de una nueva sociedad y se parece más al siglo XX que al XXI. Suena a caducado.
Habría que ver cuánto público asistiría si no cantara después Loquillo o Carlinhos Brown. Hay que volver a celebrar el Acto del Día de Extremadura siendo los extremeños y extremeñas en las plazas de los pueblos y ciudades los protagonistas y los que queden en la retina colectiva.
Y las medallas entregarlas en un acto en la Asamblea de Extremadura. Propondré, si volvemos a gobernar, que sean medallas por áreas temáticas y con jurados de reconocido prestigio en cada una.
Cinco o seis, solidaridad, cultura, emprendimiento, trayectoria profesional… Hace tiempo que cuando regreso a mi pueblo al día siguiente tras volver de Guadalupe, nadie me pregunta por dicho acto. Los extremeños están, con carácter general, alejados del boato. O quizás sea el boato el que se ha alejado de ellos.
Pero por encima de todo es nuestro DIA, el de todos y todas los que nos sentimos parte de un sentimiento común, EXTREMADURA. Feliz Día y que entre todos seamos capaces de impulsar un futuro mejor para tanta gente que lo está pasando tan mal.














