Irene Pozas García es Secretaria General de las Juventudes Socialistas del PSOE de la provincia de Cáceres y Portavoz de la Comisión Ejecutiva provincial del PSOE.
Ahora que se acerca el día del libro, ahora que parece que empiezan a rescatarse algunas historias sobre las mujeres y que comienzan a llevarse a la gran pantalla, aunque sea por el morbo, os digo que #YoLeoAutoras. Este acto político lo empecé por azar, y en el camino me encontré con grandes libreras y amigas que me ayudaron y me mostraron los diferentes caminos que podía tomar al elegir los géneros en los que buceaban aquellas autoras olvidadas de las que nunca nos hablaron.
Gema, una de mis libreras favoritas, es una de esas mujeres que en su cuenta de Instagram @una_estanteria_propia recomienda obras de autoras. Te das cuenta de la gravedad del asunto cuando te pregunta, ¿conoces a “x autora”? Y la respuesta, como la lectora y el lector podrá predecir, suele ser: “No”, o “Sí, pero nunca he leído nada”.
Durante los años de la dictadura se borraron las historias, los trabajos de una sociedad que se atrevió a pensar y que demandó crecer. Y durante la transición y la democracia, en aras de reconstruir aquellos fragmentos de las historias que no pudieron ser contadas, se rescataron, gracias a las investigadoras y los investigadores, infinidad de trabajos, escritos y obras que la dictadura ocultó. Pero… ¿qué pasó con aquellos escritos por mujeres?
En la escuela o en el instituto no nos enseñaron que El amor brujo de Manuel de Falla no fue escrito ni por él, ni por Gregorio Martínez Sierra, si no por María Léjarraga, la mujer de este último a quien se le atribuyen, por cierto, todas sus obras.
En la escuela o en el instituto no nos enseñaron que El amor brujo de Manuel de Falla no fue escrito ni por él, ni por Gregorio Martínez Sierra, si no por María Léjarraga, la mujer de este último a quien se le atribuyen, por cierto, todas sus obras. Tampoco nos enseñaron a Elena Fortún, a Rosa Chacel, a Elena Ǫuiroga, a María Teresa León o a Ernestina de Champourcin.
Si has leído a alguna seguramente la lucha feminista te corra por las venas. Pero, esa niña o ese niño que un día fuiste seguro que se pregunta: ¿Dónde estaba la otra mitad? ¿Dónde están las mujeres?
Solo el 7,5% de las figuras en los libros de texto son mujeres. No porque no estuvieran, sino porque no interesa. Esto no se cambia solo, ni puede ser por azar, ni debemos esperar el cambio. Hay que provocarlo e incluirlas en el currículo educativo y eso solo lo lograremos nosotras, las mujeres socialistas. Aquellas que siempre nos hemos preocupado de la otra mitad del mundo. Tenéis tarea compañeros.
Todas estas sensaciones se resumen en este párrafo del libro Escritoras de Carmen
- de la Cueva:
<<Cuando las leo, una parte de mí siente orgullo, aliento para seguir escribiendo y aprendiendo, otra parte siente tristeza, ¿Por qué nadie nos habló de ellas? ¿Por qué la búsqueda de nuestra genealogía es individual? Cada una de nosotras va llegando a una y a otra y a otra mujer que vivió hace más de un siglo y medio, mujeres que compartieron tiempo y lucha, que ya se ocuparon de cuestiones que todavía nos interpelan hoy.
Ciento cincuenta y tres años después las palabras de Concepción Arenal siguen vigentes: muchos hombres creen que su opinión es infalible y nos cuestionan sin cesar o, simplemente, no nos tienen en cuenta. Y nuestra historia, por más que indaguemos y rescatemos las obras de estas autoras, seguirá sin acabar de ser transmitida hasta que no se revise el canon y se incorporen todas esas voces en los programas educativos.>>
Os dejo un par de recomendaciones para este mes de abril:
- Un libro: Escritoras de Carmen de la Cueva e ilustrado por Ana Jarén
- Un documental: A las Mujeres de España de Laura Hojman













