Lara Garlito: «Siempre hay un lugar y un momento»

Esta semana comenzábamos la sesión plenaria en la Asamblea de Extremadura con una declaración institucional firmada por los cuatro grupos parlamentarios. A veces suele diluirse este hecho en cuestiones de otra índole sin que se repare en la importancia que verdaderamente ostenta en estos momentos.

La unidad, el consenso y la búsqueda de encuentros en unos momentos tan difíciles como los que estamos viviendo no solo debían parecernos necesarios sino casi una obligación constante. La zozobra disfrazada de miedo puede generar malos compañeros de viaje como la confrontación, falsas convulsiones e incluso provocar recelos para aferrarnos a las pocas evidencias que nos queden, como si fuesen un amuleto protector o un falso chaleco salvavidas. Las dificultades pueden debilitar la paciencia e incluso disminuir el alcance de nuestra visión, como dicen que nos sucede en momentos de presión, deja de ser más amplia y panorámica para centrarse en el objetivo, puede que dejemos de mirarnos unos a otros para centrarnos en uno mismo. Puede ser, en cambio, durante esta crisis, en los momentos más duros y fríos con el silencio de las calles, el dolor tronando en los contagios, la mirada de la sociedad fue y estuvo abierta a todos y para todos. Aún debe persistir, aún permanece el virus entre nosotros, y sí, de momento ese fue y es el mayor escudo frente él.

La declaración institucional aprobada ayer en conmemoración a el Día internacional contra la explotación sexual y la trata de mujeres, niñas y niños pone de manifiesto la necesidad de, como dice, abolir y erradicar la trata de seres humanos con fines de explotación sexual, defender la dignidad de las mujeres y terminar con las redes y las mafias que se lucran explotando a las mujeres, niñas y niños, el retrato de uno de los rostros más crueles de la feminización de la pobreza, así como una de las peores formas de violencia contra las mujeres cuyo sufrimiento se ha agravado debido a la pandemia.

Todos los grupos parlamentarios de esta región han sabido ponerse en un mismo lado, en ese que señala a una de las desigualdades más crueles para poder combatirla. Aún quedan muchas, pero un paso, por muy pequeño que parezca, por muy desapercibido que pase, no es una mera declaración institucional, si no que es una declaración que refleja, que en esta región, en Extremadura, siempre hay espacios, momentos, y asuntos con la suficiente trascendencia como para que todos seamos capaces de ponernos de acuerdo.

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