Ivar Matusevich: Monago, Gepetto o Pinocho es la cuestión

Monago se enfrenta a su gran dilema: ser él mismo, nada, o seguir jugando a ser la creación que han hecho de él. ¿Qué percibe la ciudadanía? #MonagoMiente -PSOE provincia de Cáceres-

Por Ivar Matusevich Follow adrianboullosa on Twitter

Durante un par de años de infamia para la democracia extremeña y la salud social de los ciudadanos, Monago obedeció fielmente a su propia caricatura y olvidándose si era Pinocho o Gepetto, intentó alzar vuelo desde el personaje creado, creían ellos, a imagen y semejanza de Juan Carlos Rodríguez Ibarra.

No deja de ser un piropo maquillado por los complejos propios, intentar imitar a alguien, un líder a todas luces, capaz de llevar a la Extremadura sin desagües a la del Centro de Mínima Invasión. De eso y más fue capaz Juan Carlos Rodríguez Ibarra.

Sabiendo, como único y reconocible rasgo intelectual positivo, que era imposible ampararse en la obra del socialismo extremeño, Monago, coadyuvado por su padre creador, apostó por los gestos, la cercanía, el “patearse las calles” como se jactan, cien años después, desde la derecha que, por costumbre, pisaban los cotos, las tabernas y demás salones “sociales” con sus narices tapadas por el recelo que les producía -¿ya no?- el pueblo.

Dos años más tarde, volviendo al hilo del Demiurgo de la madera contemporánea, la fachada comienza a resquebrajarse y salen a la luz informaciones que, esta vez, parece que llevan “la buena dirección”.

Gürtel les salpica y queremos saber quién cobró las facturas falsas. Queremos saber dónde estaba Monago y su gente a la hora del doping electoral más vergonzoso de la historia. ¿Sólo era Floriano que está en Madrid? ¿Hay más gente metida en la trama? Necesitamos respuestas, no sólo acusaciones.

En este sentido, la comunicación comienza a cambiar. Decía Guillermo Fernández Vara que los políticos se deben abrir para mostrarse por dentro y por fuera. Él lo ha hecho, veremos si Monago tiene la hombría de bien para, una vez acabe de leer el menú del día ideado por su mentor a sueldo, abrirse no al PSOE, sino a la gente.

Necesitamos saber y la comunicación ha de ser directa y transparente desde emisores que representen esos valores. Para el PP, el tiempo de las estrategias simples con un ejército de agradecidos repitiendo tuits, se ha acabado. Ahora toca dar la cara. Veremos si sale Gepetto o si vuelven a intentar darnos otra dosis de Pinocho.

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