Arte y técnica de fabricar o elaborar objetos o productos a mano, con aparatos sencillos y de manera tradicional usando además la tecnología digital.
En nuestros 230 pueblos, ciudades, entidades locales menores de la provincia cacereña, han existido y aún perviven, aunque muchos a duras penas, artesanos y artesanas. Son personas con unas habilidades especiales para trabajar con sus mentes y sus manos de una manera tradicional el barro, la madera, los tejidos, las pinturas, la comida y un gran número de materias primas.
Cuando en la Edad Media se hablaba de clases sociales, a falta de burguesía, los artesanos eran una clase social con poder, llegando a crear importantes asociaciones gremiales, que unían la organización estricta, con las habilidades que cada uno poseía en la fabricación de un bien. Con la llegada de la revolución industrial, y la producción masificada, dichos gremios fueron poco a poco desapareciendo.
Hoy solo quedan en nuestros pueblos y ciudades artesanos herederos y testigos de lo que fue una pieza esencial de la producción de otros tiempos, que desarrollan su labor en muchas ocasiones luchando contra viento y marea para mantenerse a flote. Las grandes cadenas de producción en masa, el abaratamiento de los productos importados desde lejanos países, están comiéndose a los pequeños negocios artesanos, que sobreviven vendiendo en exposiciones o ferias locales o en eventos sectoriales.
Otros muchos interesantes artesanos han abandonado la faceta de negocio de su arte, para encuadrarlo dentro del concepto de hobby o entretenimiento, ante las dificultades de intentar vender en un mundo que ha venido apreciando más el precio del producto final con independencia de su origen y su originalidad.
Pero las cosas, afortunadamente, está cambiando, poco a poco, pero lo está haciendo, y existe toda una corriente ciudadana que apuesta por un modelo cultural más sostenible, que valora cada vez más lo producido de forma artesanal como producto o servicio de calidad, que además se confecciona con materias primas más ecológicas, de un entorno mucho más cercano y sobre todo por artesanos locales, que conocemos y que valoramos.
Y en este proceso es donde aparece la artesanía 4.0 o artesanía digital, es decir unir al oficio tradicional artesanal, técnicas, materiales y procesos innovadores de producción, donde la maquinaria y la tecnología, cada vez más al alcance de cualquier ciudadano, se unen a las piezas artesanas, con el uso de fresadoras, grabada laser, impresoras 3 D.
Se trataría de pasar de la artesanía tradicional a la profesionalización del sector artesano con técnicas de prototipado, fabricación digital y el internet de las cosas.
Pero no solo en la producción de los artículos artesanos, también en la comercialización de los mismos, y de esta manera el marketing digital debe ser una asignatura obligatoria para cualquier artesano del siglo XXI. Hoy la tecnología permite que un producto original artesano de cualquier pueblo pequeño de nuestro entorno pueda comercializarse más allá del mercado local.
La artesanía 4.0.no solo servirá para ayudar a nuestros actuales valientes artesanos, si no que igualmente permitirá que muchos jóvenes de nuestros pueblos y ciudades, se atrevan, se decidan a dar rienda suelta a sus habilidades a sus artes personales, uniéndola al uso de la tecnología más vanguardista, facilitando con ello un relevo generacional que, de otra manera, estaría cada día más abocado al fracaso.
Se trata de una nueva forma de realizar artesanía, para dotar de personalidad y esencia a muchos de nuestros productos tradicionales, para que puedan seguir siendo objeto de transacciones económicas en un mercado, que, aunque deshumanizado y globalizado, busca, cada vez en mayor medida, el acercamiento a lo auténtico, a lo sostenible, a lo local, a lo rural. Y ahí es donde debemos apoyar a nuestro sector artesanal para que sepa entender su papel en los tiempos que corren, como transmisores de raíces y valores en una profesión innovadora en el uso de herramientas digitales.
Se trata en definitiva de facilitar, de acompañar a la producción innovadora ligada al territorio, esa debe de ser una de las metas, de los objetivos de nuestras administraciones públicas .En todo ayuntamiento se debe contar con programas, estrategias, formas de ayudar a cada uno de sus artesanas y artesanos , para que con la ayuda de la tecnología, puedan mantener sus negocios, y posibilitar que nuestros jóvenes, amantes de la tecnología, y con habilidades artesanales, quieran quedarse en sus pueblos para desarrollar sus sueños, para que se le conozca y reconozca su talento.













