Dícese de la Estación de Depuración de Aguas Residuales, que además reutiliza el agua depurada, genera energía renovable y valoriza los residuos que produce.
Todo responsable político tiene como mínimo dos obligaciones claras en su quehacer público, saber priorizar en la solución de los problemas a los que tiene que hacer frente y al mismo tiempo transformar la realidad preexistente innovando con propuestas que mejoren la calidad de vida de la gente para la que trabajan.
Hoy en Extremadura, en la provincia de Cáceres existe una prioridad evidente consistente en dotar de Estaciones de Depuración de Aguas a todos los municipios que carecen de ellas. Es una obligación moral el no contaminar ríos y arroyos con las aguas sucias de nuestro alcantarillado, pero lo es también legal, la Directiva Maro del Agua, de la Unión Europea obliga a depurar las aguas residuales. La Diputación Provincial de Cáceres, con la colaboración de la Junta de Extremadura y los ayuntamientos afectados, afrontarán el reto de dotar a todos los municipios de su imprescindible Estación de Depuración de Aguas residuales, al mismo tiempo que se hace prioritario igualmente ayudar a algunos que ya la disponen a gestionarla de manera eficiente.
Pero junto a la obligación de cubrir esa necesidad convertida en prioridad política, se encuentra la de innovar en la gestión de las ya existentes en la mayoría de los municipios de la región y la provincia. Ya existen buen número de iniciativas que usan la fitodepuración a través de plantas para la depuración de aguas residuales por su mucho menor coste energético y menos impacto ambiental. Deberíamos usar dichos sistemas ,sobre todo, para poblaciones de menor tamaña poblacional.
Pero igualmente es el momento de convertir las Estaciones de Depuración de Aguas residuales tradicionales, en espacios que además de depurar dichas aguas antes de verterlas, dispongan de la tecnología suficiente para reutilizar el agua depurada, generar energía renovable, valorizar los residuos que produce.
Desde nuestra provincia, desde nuestra región debemos ir transformando la gestión lineal de las aguas residuales a sistemas circulares, donde poder conseguir reutilizar el agua regenerada para usos agrícolas, urbanos, industriales y ambientales.
De esta manera pueden producir la energía que consumen incluso obtener superávit energético mediante calor, energía fotovoltaica, generación hidráulica, bioplásticos, hidrógeno, cogeneración, combustible para cementeras, nitrógeno, fósforo, fertilizantes para una agricultura más sostenible, biocombustibles, biogás.
Se trata de conseguir que el agua que es un recurso finito, pero renovable, pueda mediante tecnología e innovación garantizar su eficiencia y evitar su desperdicio.
Hoy en las estaciones lineales tradicionales, el agua se filtra, desarena, se desengrasa, se decanta, se airea, se clarifica y se desinfecta. Esa agua es perfectamente apta para agricultura, industria, generación de energía o biocombustibles.
Hoy el 90% del agua en el mundo es salada, el 99% del agua dulce es subterránea o glaciar y por tanto solo hay un 0,07% de agua superficial disponible. Por ello, debemos usar la innovación la tecnología para que, a través de una eficiencia sostenible, podamos abordar el reto de la gestión de los recursos hídricos.
En esta línea, desde las administraciones, especialmente las locales, debemos trabajar para transformar nuestras actuales depuradoras en auténticos centros de recuperación y generación de recursos, que no generen residuos, ni impactos negativos al medio ambiente y no consuman energía procedente de combustibles fósiles, buscando reducir las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero, buscando la autosuficiencia energética.
Recuperar nitrógeno y fósforo, usar los lodos para generar biometano, gas renovable, biogás, generar electricidad, todos ellos van a ser integrantes de estas nuevas biofactorias del siglo XXI, unas auténticas “minas urbanas” de nuestros pueblos y ciudades, minas sostenibles y circulares, capaces de generar riqueza y empleo en el ámbito local.
Desde la Diputación se han comenzado ya a dar primeros pasos en esa dirección, ayudando a instalar paneles solares para que la energía que consuman las estaciones en varios municipios sean renovables y con mucho menor coste, o convirtiendo a un buen número de estaciones depuradoras en espacios para la investigación relacionado con enfermedades como la covid, con la toma de muestras de aguas para analizar la presencia de referido virus en dichas aguas, como elemento para valorar la incidencia de la enfermedad en el pueblo generador de las referidas aguas residuales.
Igualmente algunos proyectos financiados con fondos europeos, como el LIfe IcirBus-4industries, donde trabaja la Junta de Extremadura y varis entidades regionales vienen a demostrar las posibilidades del uso de las cenizas volantes procedentes de las plantas de biomasa como agente absorbente de los metales pesados contenidos en los lodos de las estaciones depuradoras de aguas residuales locales, con el fin de que puedan usarse como fertilizantes, y como materiales de construcción ( ladrillos) reciclables. Toda una simbiosis entre cuatro industrias regionales. Buen ejemplo de las posibilidades que ofrecen estas biofactorias del siglo XXI.
Nos toca ponernos de nuevo a la vanguardia en el uso de los recursos para hacerlos más sostenibles, y si hablamos de uno tan prioritario como el agua, se convierte en una necesidad de urgente actuación pública. Nuestras 230 entidades locales deben comenzar a no solo depurar sus aguas de una manera sostenible, si no a convertir sus estaciones en las primeras Biofactorías de nuestra provincia cacereña.













