Santos Jorna: «Competencias clave»

Dícese de aquellas que deben permitir que todas las personas puedan alcanzar su desarrollo personal y lograr una correcta incorporación en la sociedad.

Ahora que de nuevo el debate educativo vuelve a estar en el centro del debate político. Cuando de nuevo se intenta por parte de los de siempre y por enésima vez que los intereses, sobre todo económicos, que están detrás de muchos sectores, estén por delante de los derechos y los valores fundamentales que debe perseguir todo proceso educativo. Ahora, creo que es un buen momento para detenerse y reflexionar sobre los objetivos de la educación y de la función que debe tener el proyecto de enseñar y aprender en nuestra sociedad actual.

Me parece mucho más importante el saber si estamos realmente acertando con la forma y los contenidos de lo que se enseña y se aprende, que si las cuotas “voluntarias” deben seguir existiendo o si la religión debe de ser una asignatura evaluable o no.

Desde un partido como el partido socialista siempre se ha defendido a la educación pública de manera prioritaria, por garantizar con ella uno de los principios básicos de todo el sistema educativo y de la sociedad en general, la igualdad de oportunidades. Gracias a ella miles de estudiantes pudieron primero estudiar (hubo un tiempo que solo estudiaban los hijos de los poderosos) y luego incluso llegar a la universidad (hubo un tiempo donde solo accedían a los estudios superiores determinadas elites), pero gracias a gobiernos socialistas, y bajo el paraguas de la igualdad, se removieron todos los obstáculos que impedían el acceso universal y gratuito a los hijos de los obreros, los agricultores, los panaderos, los peluqueros…. A tener las mismas posibilidades educativas que los hijos de los banqueros, de los grandes empresarios, o del capital.

Hoy gracias a este proceso emancipador y de justicia social, tenemos a grandes profesionales procedentes de clases medias y vulnerables de la sociedad, que están cambiando la realidad de nuestro país, nuestra región, nuestra provincia. No debemos nunca olvidar los orígenes, de dónde venimos, para saber dónde estamos, y a qué y quienes se lo debemos y sobre todo para saber a dónde queremos ir, hacia donde queremos seguir caminando.

Y  en ese preciso andar hacia una educación más igualitaria, integradora, tolerante, enriquecedora, es donde debemos potenciar las competencias clave que toda persona debe  tener para lograr los objetivos  de todo proceso educativo, que son entre otras: Conseguir que los alumnos sean personas felices ,ayudar a encontrar un empleo y el desarrollo de un proyecto vital y profesional ,desarrollar capacidades para que la persona pueda actuar y desenvolverse con autonomía en un entorno cambiante, proveer de conocimientos para conocer el mundo y su complejidad y desarrollar capacidades para la convivencia y la socialización bajo los principios y valores de la democracia

Desde hace algunos años el sistema educativo español ha identificado hasta 7 competencias clave que debe de manera transversal tener todo proceso educativo y que se constituyen en verdaderos ejes centrales de la labor de enseñanza, a saber, la comunicación lingüística, la matemática y las competencias básicas en ciencia y tecnología, la digital, aprender a aprender, sociales y cívicas, el sentido de iniciativa y espíritu emprendedor, la conciencia y expresiones culturales.

Desde hace varios años igualmente, al lado del proceso formal educativo de las enseñanzas regladas se ha ido tejiendo todo un sistema de enseñanzas no formales, de manera fundamental dirigido por las entidades locales y el tejido asociativo y empresarial de nuestros pueblos y ciudades. Y es aquí también donde debemos desde cada Ayuntamiento, desde cada asociación o empresa usar las competencias clave para que no haya ni un solo habitante de cualquier pueblo por pequeño que sea que no haya tenido la posibilidad de aprender que es lo que debe aprender para tener más y mejores oportunidades en su vida personal y profesional.

Debemos trabajar desde el ámbito local para que cualquier proyecto educativo en el que se participe se enseñe a nuestra ciudadanía a:

Aprender a escuchar, a declarar, a dar, a pedir, a hacer promesas, a afirmar y enjuiciar, a dirigir, a mantener relaciones internas y externas, a innovar, a gestionar emociones y estados de ánimo, a programar digitalmente, a planificar y evaluar.

Son herramientas básicas para el desarrollo personal, que debemos desde una educación del siglo XXI poner al alcance de todos a lo largo de toda la vida, ya se acabó aquello de que un tercio de nuestras vidas lo dedicamos al estudio, otro al trabajo y otro a nuestro periodo de jubilación. Ahora el aprendizaje es a lo largo de toda la vida, y siempre bajo los valores de igualdad, libertad, tolerancia y solidaridad.

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