Santos Jorna: «Dehesa»

Superficie agroforestal de alto valor natural, donde prevalecen la encina y el alcornoque, que junto a la ganadería extensiva acoge también recursos turísticos, culturales, ambientales y de ocio. 

¿Sabemos realmente que al lado de donde vivimos, en nuestra región, en nuestra provincia, en nuestra comarca, o en nuestro pueblo, existen espacios, paisajes, que cumplen todos los requisitos para poder ser declarados como Patrimonio de la Humanidad.? Disponemos de una riqueza natural no suficientemente valorada, que como en otras ocasiones, no hemos conseguido convertirla en nuestra carta de presentación ante el mundo. Espacios donde el desarrollo sostenible de nuestro territorio debería ser fuente generadora de riqueza y empleo verde, cercano, estable, duradero, de esos que producen los ingredientes necesarios para hacer que nuestra población decida quedarse a vivir en nuestros pueblos, y que puede atraer a otra mucha gente, movida por el deseo de establecerse en lugares de equilibrios naturales, emocionales, sociales y culturales. La dehesa como piedra angular y metáfora en nuestra lucha contra la despoblación, y como contribución a un mundo de mayor biodiversidad. 

Extremadura es la capital mundial de la Dehesa, no hay otro lugar en el mundo que disponga de un mayor número de hectáreas de este ecosistema que la región extremeña. El suroeste de la Península Ibérica cuenta con uno de los ecosistemas más paradigmáticos, la dehesa y el montado (1,3 millones de hectáreas en Extremadura). 

En nuestros pueblos y ciudades hay campos de dehesa, que debemos saber apreciar, valorar y promocionar mucho más de lo que hemos hecho hasta nuestros días. Estamos tan acostumbrados a ver nuestras dehesas en nuestros entornos, que a veces no llegamos a saber valorar, toda la riqueza que atesoran. Sucede como cuando uno vive al lado de una ciudad medieval monumental como en Cáceres, o de un magnifico teatro romano como en Mérida, y de tanto verlo no es capaz de cuantificar la verdadera importancia de lo que para el Mundo representan esas piedras, y por lo tanto no puede saber aprovechar todas las oportunidades económicas sociales y culturales que le puede ofrecer en el presente y en el futuro. Lo mismo nos ocurre con nuestras dehesas, el mundo está buscando espacios sostenibles para garantizar el equilibrio en la existencia en este planeta, que entre todos estamos llevando al carajo, y nuestras dehesas son esos espacios donde la naturaleza y el hombre empatan, donde lo natural y lo cultural viven complementándose cada día.  Sin lugar a dudas al igual que el Patrimonio en piedra de Cáceres o de Mérida lo son, deberían ser de la misma forma Patrimonio de la Humanidad, todo el paisaje que representan nuestras dehesas, toda su cultura, su historia, sus costumbres, sus formas de vida y de trabajo que ha convivido y todavía hoy perviven en algunas de nuestras dehesas y en un futuro no muy lejano estoy seguro que lo sabrán.  

La dehesa tiene una impor­tancia ecológica, económica y sociocultural de tan alto valor en Extremadura, que requiere de una mayor visibilidad y pre­sencia para afianzar compro­misos concretos de los organis­mos del Estado y de la Unión Europea, pues es responsabi­lidad de las instituciones velar por la gestión de los recursos medioambientales garantizando su conservación, la recuperación y pues­ta en valor de las potencialidades que atesora su patrimonio natural y el aprovechamiento sostenible asociado a éste. En el mismo sentido es esencial favorecer y fomentar la viabilidad de las explotaciones agrogana­deras, la conservación de la biodiversidad y la provisión de servicios am­bientales públicos, así como otras actividades económicas compatibles para garantizar su supervivencia, recuperación y puesta en valor. Desde la Consejería de Agricultura, Desarrollo Rural, Población y Territorio de la Junta de Extremadura, se lleva años trabajando muy duro por conseguir esos objetivos, por colocar a nuestra dehesa en el lugar que le corresponde, con planes, estrategias, líneas de ayudas, política forestal, agrícola y ganadera, grupos operativos de investigación, desarrollo e innovación. 

Todo pueblo o ciudad con dehesa debe desde ya, programar planes de atención integral a sus dehesas que, junto a la labor de otras entidades, ya sean, mancomunidades, grupos de acción local, Diputaciones, Junta de Extremadura, Gobierno de España, Unión Europea, Universidad de Extremadura, Centros de investigación, colectivos, asociaciones, empresas, deben trabajar conjuntamente y contemplar como mínimos alguno de los siguientes objetivos y pretensiones: 

Promover la restauración, el mantenimiento, la regeneración, la di­versificación y la circularidad en la dehesa.  

Impulsar y facilitar la realización de actividades de diversificación productiva para fomentar la creación de empleo y contribuir a la cohesión social y territorial mediante la fijación de población al territorio.  

Favorecer el asociacionismo empresarial para la comercialización conjunta de productos, las cadenas cortas y el desarrollo de la ca­dena de valor.  

Diferenciar y poner en valor mediante certificación los productos de calidad y ecológicos obtenidos de recursos naturales por méto­dos tradicionales y sostenibles. 

Impulsar actividades productivas complementarias y sostenibles de sectores como el bioenergético o el turismo.  

Conservar, revalorizar y divulgar el patrimonio cultural, natural y ge­nético.  

Promover de forma coordinada e integrada la investigación, la trans­ferencia tecnológica, la innovación y la formación integral. 

La conservación de tan valioso patrimonio natural y su biodiversidad deben ser sometidas a una evaluación constante, dada su alta fragili­dad, y a un importante contingente de recursos técnicos, científicos y económicos que permitan dar continuidad a medidas que garanticen su conservación y sostenibilidad.  

La dehesa se deberá gestionar de acuerdo con criterios de sostenibi­lidad con la finalidad de conseguir su mantenimiento y mejora, usar y aprovechar sus múltiples recursos y lograr que la explotación propor­cione los bienes y servicio económicos, sociales y ambientales propios de este ecosistema.  

Durante los próximos años será necesario diseñar una estrategia y un nuevo marco legal para mantener el ecosistema natural de la dehesa, con un enfoque integrado que permita la planificación de actuaciones para favorecer y potenciar su crecimiento, abordar nuevas actuaciones de investigación para garantizar su saneamiento y gestión y optimizar el aprovechamiento de sus recursos evitando su sobreexplotación 

Serán actuaciones prioritarias el mantenimiento y la mejora de las ex­plotaciones, la inversión en diversificación, la regeneración de la cu­bierta arbórea, la aplicación de tecnologías de gestión, la obtención de productos ecológicos, la construcción de nuevas infraestructuras, el desarrollo de sumideros de carbono, el desarrollo de custodia del territorio, su función como banco de hábitats, el turismo sostenible, la creación de una marca de calidad para los productos de la dehesa, la promoción y certificación de su gestión sostenible, su carácter cultural y de patrimonio mundial, la producción de bioenergía, el modelo pro­ductivo de circularidad, el asociacionismo empresarial para la comer­cialización y el desarrollo de la cadena de valor, las cadenas cortas de comercialización, la aplicación de la investigación y la innovación en los sistemas adehesados, la formación para la gestión integral de las producciones y la divulgación de sus valores.

Te puede interesar

Ir al contenido