Dícese de la moneda, también denominada social, que pretende dinamizar el comercio y la economía local de un determinado territorio, en el que solo tiene valor.
Puede un pueblo, ciudad, comarca crear una moneda complementaria de la oficial de ámbito nacional, para poder pagar las transacciones comerciales con ella. La respuesta es no solo que sí, si no que ya son muchos los ejemplos existentes tanto en nuestra región, en nuestro país, Europa y todo el mundo.
Puede parecer una iniciativa nueva o innovadora, pero no es así, la moneda local lleva ya bastantes décadas funcionando en muchos lugares del planeta, con una idea sencilla: Se trata de una moneda que solo tiene valor en un determinado ámbito territorial, pueblo, ciudad, comarca, y sobre todo que tiene una importante repercusión e impacto en el comercio y en la economía social de proximidad.
Son monedas siempre complementarias a las monedas de curso legal, que allí donde están funcionando han creado más transparencia y valores democráticos en sus economías de proximidad.
Estas monedas locales o sociales, de kilómetro 0, pueden y deberían ser un importante revulsivo, una de las claves a usar para ayudar a nuestro pequeño y mediano comercio en esta época de crisis económica y social post Covid 19. Monedas que han sido puestas en funcionamiento desde hace varios años para dinamizar las comunidades locales, de manera física, pero a las que hoy se les une de manera imparable, las monedas locales/ sociales digitales.
Para qué se crean fundamentalmente, pues para impulsar el comercio local, financiar iniciativas solidarias, promover el ahorro energético, estimular la separación de los residuos urbanos, ayudar a muchas comunidades a salir de la crisis, estimular la circulación del dinero en la propia ciudad o pueblo. Es una manera de potenciar la economía circular, intentando que los beneficios económicos de las transacciones comerciales se queden el mayor tiempo posible en el entorno más cercano, en el que viven los agentes que compran o venden con dichas monedas.
Estas monedas pretenden inducir a comportamientos mas cooperativos y solidarios, reforzar el vinculo social y la cohesión comunitaria, favorecer el intercambio de productos y servicios con fuerte valor ecológico y social, dinamizar las transacciones locales y el desarrollo local sustentable, intentar liberar el dinero de sus tendencias especulativas, dar un mayor control al ciudadano sobre la unidad de intercambio de cuentas y de ahorro.
La moneda local, se convierte de esta manera en una herramienta creada y usada por comunidades, para facilitar el intercambio tanto de productos, como de servicios como de conocimientos.
Todas las monedas locales o sociales creadas no dejan de ser sistemas monetarios de vecindad basados en la confianza y la reciprocidad. Su formato como hemos ya referido puede ser digital o en forma de billetes físicos, los medios de pagos a través de internet, SMS, smartphone, tarjetas de pago y su registro puede ser manual, por internet o por otros sistemas.
Con ellas se potencia y transforma el valor de pertenencia, reencuentro y arraigo del medio local en el que se habita. Hay miles de ejemplos de monedas locales por todo el mundo, y todas ellas tienen en común el contrarrestar alguno de los graves problemas que tiene el dinero de curso oficial, que es su escasez y su desigual distribución.
En Extremadura son también algunos los ejemplos de implementación de moneda social, quizás el mas conocido sea el Varamedí de la localidad de Zafra.
Muchas de dichas monedas están llegando de manera progresiva a nuestros pueblo y ciudades para quedarse, y debemos desde gobiernos socialistas, y desde el trabajo de oposición en aquellos municipios donde no gobierne el PSOE, tratar de concienciar a la población de la importancia del uso de monedas locales y sociales, los argumentos son muchos e importantes.
Que el dinero circule transformando la circulación del dinero convencional en una circulación suficiente y abundante. Generar desarrollo en el ámbito local y comunitario. Reducir la exclusión social-financiera y crear empleo. Poner en valor y cuantificación de los recursos económicos locales que no estén valorados por el sistema monetario oficial. Fomentar los contactos vecinales y la vertebración de las comunidades locales. Fomentar la economía de solidaridad. Propiciar salarios más justos y equitativa distribución de la riqueza en el ámbito comunitario. Fomento del comercio justo y ético. Evitar que la riqueza abandone el ámbito local. Explotación de los recursos endógenos. Reducción del deterioro medioambiental.
Parecen todos ellos objetivos que trascienden al simple uso de una moneda local o social, pero lo que, si está comprobado que con la misma caminamos en esa dirección deseable desde una perspectiva de trabajo comunitario, en nuestros ámbitos locales, en pueblos grandes, medianos y pequeños.
Una moneda es solo un medio, una herramienta; en cada lugar, en cada rincón de nuestra geografía extremeña, cacereña, debemos disponer de políticas claras, programas innovadores e ideas atrevidas, para conseguir que la gente crea y se identifique son su pueblo y pueda tener la oportunidad de desarrollar sus sueños en su entorno, ayudando a que los negocios que hayan apostado por el mundo rural, sean nuestra prioridad, y nuestras riquezas locales se queden el mayor tiempo posible entre nosotros.













