Estrategia participativa de prevención de incendios basada en actividades multiproductivas agroforestales.
Existen obras humanas totalmente creativas e innovadoras que generan un desarrollo de los pueblos y ciudades en consonancia con ese equilibrio deseable entre lo natural, lo cultural, lo económico y lo social, y existen otras obras humanas destructivas, dañinas, generadoras de desastres humanos y medioambientales.
Dentro del primero de los supuestos de esas obras humanas nos encontramos un proyecto denominado “Mosaico”, que desde el año 2015 une a la Junta de Extremadura con la Universidad de Extremadura, y con varias comarcas cacereñas en la lucha contra la despoblación y los incendios en las masas forestales de nuestra provincia cacereña, intentando al mismo tiempo favorecer el mantenimiento de la población en sus pueblos. Ejemplo precisamente de las segundas obras humanas destructivas podríamos encuadrar a los incendios que cada año, especialmente cada verano, nos azotan en nuestros pueblos, en nuestros campos y especialmente nuestros montes, públicos y privados. Y es que precisamente los humanos somos capaces de generar con odio y mala fe actuaciones perjudiciales a gran escala, y de la misma manera crear obras diseñadas desde el ingenio para crear paisajes inteligentes desde donde construir un futuro más próspero y sostenible.
Esa magnifica idea de crear Paisajes Inteligentes, es la que movió a la Junta de Extremadura, con un gobierno socialista y a través de la Consejería de Agricultura, que gestiona la política forestal extremeña y a la Universidad de Extremadura. Todo ello como reacción al dramático incendio que tuvo lugar en el verano del año 2015 en la Sierra de Gata, donde se decidió al finalizar el mismo, y tras una conversación que mantuvimos con uno de los profesores universitarios, inspirador y coordinador del proyecto mosaico, Fernando Pulido, el comenzar a construir una nueva forma de trabajar la prevención de incendios , con el desarrollo de un proyecto que tratara de ir desterrando de nuestras vidas ese dramático destino que hacía que cada ciertos años y como un futuro ya escrito y preestablecido se produjera un gran incendio en comarcas como las magnificas joyas naturales de Sierra de Gata y Hurdes. Se pensó, se ideó, y una Consejera socialista de nuestra provincia cacereña lo puso en marcha Begoña García.
Según la estadística de incendios forestales de la Junta de Extremadura, desde que existen registros se han registrado en estas dos comarcas en el periodo 1968-2015 un total de 5.303 incendios forestales (4.249 en Sierra de Gata y 1.054 en la comarca de Hurdes)
En las comarcas de Hurdes y Sierra de Gata los incendios forestales son mayoritariamente producidos por el ser humano, es decir, intencionados, concretamente el 75% de los incendios. Mientras el 17% son causados por negligencias, el 7% por rayos y el 1% por accidentes
El objetivo del proyecto mosaico, no es otro que, de diseñar una estrategia participativa de prevención de incendios basada en actividades agrícolas, ganaderas y forestales, que vayan gradualmente recuperando un paisaje diverso, habitado y con menor riesgo de incendios, un paisaje MOSAICO.
Se trata de incidir de manera proactiva en la prevención de incendios con la finalidad de rentabilizar dicha prevención favoreciendo la actividad agroforestal en el territorio, mitigando también de manera continuada la despoblación, incluyendo de manera decidida en el paisaje importantes barreras a la expansión de incendios, a modo de cortafuegos productivos.
La idea como decimos comenzó a fraguarse en ese verano del 2015, y a implantarse como experiencia piloto en las dos comarcas referidas a la que se ha unido una tercera, la comarca cacereña de Sierra de San Pedro, sin duda las más afectadas por los grandes incendios en las últimas décadas.
Cinco años después del inicio de la experiencia piloto del proyecto mosaico, podemos decir que han surgido más de 200 iniciativas público-privadas, que pretenden generar riqueza y empleo en zonas con dificultades de desarrollo. Esos cortafuegos productivos, pude suponer un importante revulsivo para el desarrollo local en el ámbito del reto demográfico y contra la despoblación. A ello se le puede sumar el valor añadido que supone el gran potencial para la comercialización de productos certificados que puedan proceder de áreas productivas con cuya compra se está contribuyendo a la prevención de incendios en zonas naturales de primera magnitud. Productos como carnes o lácteos de caprino u ovino, frutos, aceites, esencias, resinas, biomasa entre otros.
En relación a los promotores, algo más del 50% de los promotores de iniciativas son menores de 40 años. El 26,37% están comprendidos entre los 41-50 años de edad, y tan sólo el 20% de los gestores locales tienen más de 50 años. Los datos confirman una tendencia mayoritaria y al alza de jóvenes emprendedores. Ni que decir de la importancia de mantener a la población joven en nuestros pueblos, y de poder ir reorientando su regreso de aquellos que en su día se fueron, buscando el supuesto maná de las grandes ciudades en España y en el extranjero
Muchas y muy significativas son las acciones que se han ido desarrollado bajo el paraguas del proyecto mosaico, fomentando iniciativas de economías de escalas como la explotación sostenible de recursos forestales, micológicos, turísticos y ganaderos, o potenciando el cultivo de plantas aromáticas, como la lavanda, o la jara con fines cosméticos, o se han recuperado huertas, donde se han plantado cerezos, avellanos, pistachos, arándanos, higueras. Igualmente, y referido con el ámbito de la ganadería se han programado acciones de recuperación del pastoreo con cabras en zonas forestales, o de recuperación de la raza de cabra hurdana.
Todo el trabajo realizado se ha centrado por lo tanto en estimular, asesorar, y afianzar iniciativas pequeñas o grandes que generen esos cortafuegos productivos, entendidos como porciones del territorio con cultivo, pastoreo, o extracción de productos forestales.
Su carácter participativo también se fortalece al convertir al proyecto en un puente entre los proyectos productivos y las instituciones locales, provinciales y regionales, pero también:
Asesoramiento a entidades locales sobre propuestas y proyectos, colaboración permanente con asociaciones locales en tareas afines, diseño de planes de restauración post-incendio, oficinas comarcales de atención en materia agro-forestal, asesoramiento en la elaboración de planes peri urbanos de prevención de incendios, y difusión del proyecto en foros técnicos y científicos
Tres ámbitos se incluyen de manera prioritaria en la programación y en la actuación del proyecto Mosaico, el forestal, el agrario y el ganadero. Pero sin olvidar de manera prioritaria la participación de la población de los municipios de esas tres comarcas cacereñas.
Como aparece en la web del proyecto cuya visita recomiendo www.mosaicoextremadura.es “Lo forestal ha sido hasta ahora, el protagonista de la gestión de prevención de incendios. En el proyecto mosaico, los bosques, ocupan su lugar dentro de una visión integral, con paisajes fragmentados y con la implicación de otras actividades agro-ganaderas. Los montes deben retornar a sus formaciones originales, más resistentes al fuego y de mayor valor económico y paisajístico. Además, los montes deben ser productivos, porque así estarán limpios y vigilados”.
Por lo que respecta al sector agrario,” el abandono de las actividades agrarias se ha hecho más intenso en las zonas de montaña. Este abandono aumenta el material combustible que prolifera sin gestión. La agricultura puede ser una herramienta activa para la prevención de incendios, por varios motivos: en principio por invertir el abandono y por recuperar espacios agrarios productivos en montes abandonados, para transformar superficies productivas en cortafuegos, con plantaciones más residentes al fuego. Finalmente, porque la agricultura es parte esencial de una gestión integradora de los espacios naturales. En esta web iremos viendo testimonios útiles y dando información de avances”.
Y en relación con el sector ganadero “si antes los montes y los campos estaban limpios, porque por ellos medraba el apetito de todo tipo de ganadería. Los incendios son consecuencia de la desaparición paulatina de este importante socio de la economía y la cultura rural. Para protegernos con eficacia de los incendios, debemos dar al ganado rango de bomberos. Iremos informando de esta iniciativa y de esta herramienta”.
En definitiva, el proyecto Mosaico ha diseñado una metodología de trabajo que va a la raíz de los elementos causantes de los grandes incendios, y que se basa en la planificación de un mosaico agrofestal con discontinuidades (usos agroganaderos) entre las densas masas forestales de pino resinero y zonas arbustivas en permanente abandono.
Un proyecto que esta siendo puesto como ejemplo, analizado, resaltado y valorado en foros nacionales e internacionales, hoy el mosaico se ha convertido en toda una filosofía de trabajo, basado en la innovación, y que sin duda también ha conseguido detractores entre los que quieren que las cosas se sigan haciendo como siempre, los protectores del status quo, de que nada se mueva, de la burocracia entendida como barrera para impedir el progreso, por ello hay toda una forma de entender una cultura del mosaico, donde las pequeñas piezas, encajan en un puzle de desarrollo sostenible, donde la población, por primera vez en muchos casos, esta siendo el actor protagonista de una historia, que aunque conocida y repetida demasiadas veces, nadie veía o creía ver por mirar siempre con unos mismos ojos lo que les impedía hacer cosas diferentes, por muy obvias que pudieran parecer. Hoy la visión del Mosaico ha venido para quedarse.













