Santos Jorna: «Neorrural»

Dícese de la persona que abandona la ciudad para instalarse en el campo adoptando sus formas de vida. 

La emigración de personas del campo a la ciudad, ha sido y sigue siendo un proceso en aumento exponencial desde hace varias décadas. En 1990 había en el mundo 14 ciudades de más de un millón de habitantes, en 2005 eran 440, 26 de ellas de más de 5 millones. Desde el 2007 son ya más las personas que habitan en áreas urbanas que las que lo hacen en el mundo rural.

En España el fenómeno sigue imparable igualmente más de 12% de la población vive en menos del 2% de los municipios, 80 municipios de la provincia de Cáceres tienen menos de 10 habitantes por kilómetro cuadrado, en las últimas dos décadas solo 20 municipios de los 230 que existen en la provincia de Cáceres (incluidas 7 entidades locales menores) han visto aumentar población, todas las demás la han perdido, algunas de manera alarmante.

Pero junto a este proceso de emigración del campo a la ciudad, se viene también produciendo desde algunos años un proceso inverso de regreso al mundo rural procedente del urbano, de manera especial a través de dos colectivos. Por una parte, personas mayores que en su día emigraron de nuestros pueblos y que hoy ya jubilados, quieren volver a vivir en sus lugares de origen trasladando su domicilio a sus casas en el pueblo o incluso comprando o alquilando nuevas casas.  Y por otra parte jóvenes formados, dispuestos a dejar atrás todos los problemas asociados a la vida en las grandes ciudades, por una existencia más ecológica, más sostenible, más saludable, de manera prioritaria tratando de montar negocios ligados al mundo agrícola y ganadero, al de la artesanía o al de turismo.

Y junto a esos dos colectivos, y de más reciente aparición, nos encontramos con un nuevo colectivo de profesionales de diversos campos especializados, que, gracias a la transformación digital, al teletrabajo y a las nuevas formas de producir bienes y servicios, encuentran la posibilidad de seguir trabajando de manera eficaz, a cientos de kilómetros de su anterior oficina urbanita, para cambiarla por una vida más saludable y placentera en nuestros pueblos rurales. Son nuevos pobladores que viven y trabajan en ámbito rural, aunque sus empresas sigan manteniendo sus oficinas centrales en grandes ciudades.

La pandemia de la Covid, los confinamientos, las aglomeraciones en las grandes urbes, han venido a acelerar este último proceso de traslado de nuevos emigrantes de la ciudad al campo, y es ahí donde precisamente debemos trabajar desde nuestro mundo rural para hacer cada día más atractivo el vivir y trabajar en nuestros pueblos y ciudades para cualquier persona que pueda realizar un trabajo en remoto, sin necesidad de pisar de manera continua su oficina en la ciudad. Para ello imprescindible entre otras cosas, las prestaciones de servicios de calidad, y una conectividad digital rápida y segura desde cualquier rincón de nuestra geografía por pequeño que sea el pueblo en el que se quiera o desee vivir. No debe de haber ni un solo pueblo de nuestra región, de nuestra provincia cacereña sin fibra óptica, y aún son demasiados, los que tendrán que seguir esperando hasta el año 2021 o 2022 para disponer de ella al alcance de la ciudadanía y el tejido empresarial rural.

Debemos organizar un trabajo coordinado y conjunto de las administraciones locales, desde nuestros ayuntamientos, mancomunidades, para que en colaboración con la Diputación Provincial de Cáceres y la Junta de Extremadura podamos atraer población a nuestra realidad rural, castigada desde hace bastante años por el fenómeno de la despoblación.

Desde un planteamiento socialista en los gobiernos en los que estemos y en el trabajo de oposición donde no gobernemos, debemos saber resaltar todas y cada una de las ventajas de vivir e invertir en nuestros pueblos, ahora más que nunca se abre una ventana de oportunidades para el mundo rural, derivada de la situación de crisis sanitaria, de crisis económica y de crisis de convivencia que ha venido para quedarse durante algún tiempo. Y así sucede que tanto en nuestro presente como en el subconsciente colectivo determinadas vivencias nos marcará durante mucho tiempo, el no querer repetir por parte de muchas personas, experiencias nada agradables vividas precisamente por convivir en espacios contaminados de ruido, humo, ansiedad y falta de libertad. Ahí precisamente, debe de nuevo estar el mundo rural, nuestros ambientes saludables y sostenibles para garantizar esa paz interior y ese bienestar que tanta gente en tantos lugares hoy más que nunca reivindica y necesita.

Son ya muchas las localidades de nuestra provincia cacereña que están observando, viviendo esta nueva realidad de llegada de nuevos habitantes a sus términos municipales, son los neorrurales extremeños y cacereños del siglo XXI. De manera especial las comarcas del Norte de la provincia de Cáceres están siendo todo un ejemplo, toda una experiencia de esta nueva coexistencia ciudadana, entre los de siempre y los nuevos. La cercanía con la capital de España, esta también contribuyendo a que haya nuevos trabajadores que dividen su estancia vital, entre unos días de la semana residir en nuestra provincia cacereña y otros en Madrid.

Igualmente algunos de nuestros jóvenes formados, talentos que decidieron emigrar porque las empresas que les contrataron están fuera de nuestra región , hoy ven igualmente la oportunidad de regresar su pueblo a seguir trabajando para esa misma empresa pero desde su casa, la familiar o la de la nueva familia que están dispuestos a formar en su tierra.

La búsqueda de entornos seguros, saludables, vidas más limpias, conexión con la naturaleza, comodidad, unido a la necesidad de tranquilidad y de menores gastos en los consumos diarios, hace que este pueda ser un fenómeno en aumento progresivo en los próximos años, puesto que la digitalización de muchos servicios prestados por cada vez un mayor número de empresas permite deslocalizar unidades de trabajo de la sede central de sus negocios.

Desde gobiernos socialistas en ayuntamientos, Diputación Provincial de Cáceres, Junta de Extremadura y Gobierno de España, se están elaborando normas y estrategias de lucha contra la despoblación rural, con el reto demográfico como eje vertebrador de programas de atracción de personas hasta nuestros pueblos y ciudades, de mantenimiento en los mismos y de retorno del talento que un día decidió salir de nuestro entorno para que tenga la posibilidad de generar riqueza y empleo en nuestro territorio.

Hoy algunos de los vientos que mueven al mundo pueden estar soplando a nuestro favor, aunque no los sintamos. Millones de personas quieren encontrar una nueva forma de vida, más autentica, mas existencial. Hoy el mercado donde se compran y venden productos y servicios todos los días, es el Mundo entero, y la ventaja es que nuestra oficina desde donde poder hacerlo, puede ser un mar de encinas.

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