Hay una diferencia enorme entre hacer política y hacer cualquier cosa por llegar al poder.
La primera exige principios. La segunda solo necesita excusas.
@psoeprovinciacc🚨 Las mentiras de María Guardiola tienen las patas muy cortas. Se puede engañar a algunas personas durante un tiempo, pero no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo. Quien hace de la mentira, la manipulación y el bulo su única estrategia política acaba enfrentándose a la realidad. 🔗 Lee el artículo: https://www.psoecaceres.com/es/actualidad/no-todo-vale-por-un-sillon/ #GuardiolaMiente #LaVerdadImporta #BastaDeMentiras #PSOECáceres #Extremadura #PolíticaConValores
María Guardiola dijo que había líneas que nunca cruzaría. Que no podía gobernar con quienes despreciaban derechos fundamentales. Sonaba bien. Convencía. Pero duró exactamente lo que tardó en aparecer la oportunidad de gobernar.
Y cuando el poder llamó a la puerta, los principios salieron por la ventana.
Ese es el verdadero problema. No es una cuestión de estrategia. Es una cuestión de credibilidad.
No puedes posar con la bandera arcoíris mientras gobiernas con quienes cuestionan los derechos del colectivo LGTBI. No puedes hablar de igualdad mientras compartes gobierno con quienes atacan las políticas feministas. No puedes decir que defiendes Extremadura mientras recortas servicios, debilitas la sanidad y la educación públicas y dejas que nuestros pueblos pierdan oportunidades.
No se puede ser una cosa en campaña y otra muy distinta cuando gobiernas.
La política no consiste en hacerse la foto perfecta. Consiste en cumplir la palabra dada, incluso cuando resulta incómodo.
Hoy el Gobierno de Extremadura representa justo lo contrario: mucho relato, mucha imagen y demasiadas contradicciones.
Lo preocupante no es solo haber cambiado de opinión. Lo preocupante es haber demostrado que los principios eran negociables.
Y cuando los principios se negocian por un sillón, ya no queda liderazgo; solo queda poder por el poder.
Extremadura merece dirigentes que no cambien de discurso según sople el viento, que defiendan los servicios públicos con hechos, que crean en la igualdad sin matices y que no utilicen los derechos de las personas como un simple elemento de marketing político.
Las palabras pueden emocionar, pero son las decisiones las que retratan a un gobierno.
Y, por mucho que intenten construir un relato, los hechos siempre acaban hablando más alto que los discursos.













