Sus obra literaria y sus palabras siguen vigentes al cumplirse los 77 años y un día de su fusilamiento por los rebeldes fascistas. 
«Yo soy español integral, y me sería imposible vivir fuera de mis límites geográficos; pero odio al que es español por ser español nada más. Yo soy hermano de todos y execro al hombre que se sacrifica por una idea nacionalista abstracta por el solo hecho de que ama a su patria con una venda en los ojos. El chino bueno está más cerca de mí que el español malo. Canto a España y la siento hasta la médula; pero antes que esto soy hombre del mundo y hermano de todos», expresó el poeta en una entrevista publicada el 10 de junio de 1936 en el diario El Sol, recordó nuestro Fernando Ayala este domingo.
Lorca, la luz que ninguna bala ha podido apagar.
Federico García Lorca: el asesinato de un genio, la tumba desconocida*
El cambio, el progreso, las nuevas formas de entender el mundo y de expresarlo, se comprenden perfectamente cuando Federico García Lorca escribió: “Andamos / sobre un espejo, / sin azogue, / sobre un cristal / sin nubes. / Si los lirios nacieran / al revés, / si las rosas nacieran / al revés, / si todas las raíces / miraran las estrellas, / y el muerto no cerrara / sus ojos, / seríamos como cisnes.” (Tierra, Poemas Sueltos, Obras Completas, Aguilar, 1960).
Ver las raíces hacia “las estrellas” es la unión entre creación, espíritu y profunda necesidad de cambio para ser, una vez tolerado, esa nueva sensación de amor puro que se encarna en la figura del cisne.
Toda revolución persigue empezar de nuevo, la génesis de la pureza, el nacimiento, la no muerte. Conceptos que implican permanente cambio porque recordemos que cuando una revolución social se detiene, se convierte en conservadora.
Federico García Lorca no llegó a conocer lo que no fue, ni a dejar abiertos sus ojos, porque el odio, la reacción y lo retrógrado, acabó con su vida de forma intempestiva, asesinado. Sigue siendo, paradójicamente, una de las mayores causas de orgullo y vergüenza de las Españas: orgullo por su obra y paradigma, y por su vil asesinato con apenas 36 años. La derecha totalitaria había matado al, quizás, máximo exponente de la poesía española. Cosas del silencio.
*Estracto del escrito de Ivar Matusevich del pasado 14 de abril: pincha aquí.













